Un Padre Compasivo

Lucas 15:20-24

20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

Esta es la parábola del hijo pródigo. El hijo pródigo siendo el menor de dos hijos, fue con su padre y le dijo que le diera la parte de su herencia que le correspondía. Él estaba reclamando un derecho que aun no merecía. La herencia era y es dada después de que muere el papá pero el hijo pródigo se estaba adelantando exigiendo antes de tiempo.

Su papá le dio lo que le correspondía, él lo juntó todo y se fue lejos a una ciudad apartada y comenzó a desperdiciar su dinero. Cuando tú y yo nos alejamos de Dios comenzamos a vivir una vida en desastre y en pecado, y comenzamos a desperdiciar nuestro tiempo, nuestros talentos y lo que Dios nos ha dado para servirle a él. Y este joven se fue y lo gastó todo y cuando lo hubo gastado todo se encontraba en problemas, tenía hambre, no sabía qué hacer, un hombre le dijo que fuera a su hacienda y apacentara a sus cerdos. 

Para un judío el dar de comer a unos marranos era el peor trabajo que podía tener. Para un judío un marrano era lo peor, los judíos no comen carne de puerco y este joven no estaba solamente con los marranos estaba dándoles de comer el desperdicio, había caído a lo más vil y bajo en su vida. Pero él vuelve en sí y ¿qué significa volver en sí? Es cuando nos acordamos que en la casa de nuestro Dios las cosas son mucho mejor, cuando recordamos que en los caminos de Dios nos va mejor, cuando nos acordamos de las bendiciones de Dios y de su Palabra y si tú estás alejado, si te has apartado de los caminos de Dios vuelve en sí, regresa a él no te quedes afuera estancado, no te quedes en el pecado y no te quedes hundido en las algarrobas de los cerdos donde todo apesta. Dios te quiere sacar de ahí pero estamos como los cerdos queremos revolcarnos ahí, pero tenemos que volver en sí.

Me gusta como dice el versículo 18 “Me levantaré e iré a mi padre” Es tiempo de levantarnos, es tiempo de salir del pecado y que dejemos a los cerdos porque no somos cerdos. El diablo nos quiere en el lodo y que nos estemos revolcarnos. Levantémonos y recordemos que tenemos un padre compasivo, un Padre que nos ama y perdona y que es misericordioso.

Dice Santiago 5:11 “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.” Dice la Biblia que tenemos a un Dios muy misericordioso no solamente misericordioso sino muy misericordioso, no solamente compasivo sino muy compasivo. ¿En qué consiste la compasión de Dios? Compasión significa: un sentimiento que se produce cuando vemos a alguien padecer o sufrir y nos lleva a ayudar a esa persona para remediar su dolor, nos lleva a una acción. La compasión es cuando vemos a alguien en dolor y necesitamos hacer algo para que se le quite el dolor.

Tenemos un padre que tiene compasión a nosotros. Cuando hemos caído y nos hemos raspado como aquel hombre que nos cuenta la Palabra de Dios que salió de Jerusalén a Jericó y sale el levita y el sacerdote y lo ignoran pero pasó un samaritano y le tuvo compasión y lo ayudó. Nosotros podemos aprender de Dios que es un Dios compasivo. 

¿En qué consiste un padre compasivo?

1. Es paciente

Lucas 15:20 dice, “Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.” Este papá se levantaba todos los días a esperar a su hijo y pacientemente él estaba esperándolo para ver cuando regresaba. Todos los días estaba el papá y se preguntaba “¿será que hoy va a regresar mi hijo? Nuestros hijos necesitan de mucha paciencia, algunos necesitan de más que otros. 

Tenemos un Padre Celestial que tiene hacia nosotros muchísima paciencia. Gracias a Dios por la paciencia de Dios porque hacemos cada tontería, somos un desastre, somos unos viles pecadores que sin Cristo nada fuéramos y Dios es paciente y él dice ¿cómo es que otra vez te fuiste a meter ahi? ¿cómo es que otra vez estas tomando eso? ya sabes que no lo debes hacer, estas otra vez robando, pero tenemos un Padre compasivo que es paciente.

Hay ciertas cosas en las que nosotros podemos ser pacientes. 2 Pedro 3:9 dice, “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” La promesa de Dios es que él viene pronto, pero algunos diríamos que se está tardando pero él no se está tardando sino que está dando más tiempo para que más sean salvos. Dios quiere que la gente que aún no ha sido salva pueda ser salva.

Dice Lamentaciones 3:22-23 “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.” Cada día la misericordia de Dios es nueva. Cada día tu relación con tus hijos debe de ser borrón y cuenta nueva, tu relación con tu esposa debe de ser nueva cada día. Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana porque él es paciente.

¿Como puedes ser paciente? Puedes ser paciente con tus hijos cuando ellos se equivocan, cuando hacen algo mal. Toma el tiempo para explicarles cómo hacerlo bien. Eso muestra nuestra paciencia. La paciencia entra en acción cuando somos compasivos. ¿Eres paciente con tus hijos? Tenemos que ser pacientes.

También puedes ser paciente con ellos cuando no nos siguen. Quizás ellos no van al mismo paso, al mismo ritmo que tú, no caminan tan rápido como tú pero tienes que ser paciente. que tú, no caminan rápido como tú. Cuando mis hijos comenzaron a caminar no les dije, “Tienes dos años y ¿no puedes ir tan rápido como yo? ¿Qué te pasa?” Pues no porque son unos niñitos, son unos bebes que poco a poco están aprendiendo a caminar y nosotros que ya sabemos tenemos que ser pacientes con ellos. Quizás ellos no hacen las cosas tan rápido, no piensan tan rápido, no caminan tan rápido. A mi me gusta caminar rápido, no me gusta caminar despacio y mis hijos a veces me tenían que detener porque iba muy rápido.

A veces somos impacientes, no esperamos a los que están a los que están tratando de ir a nuestro propio pasado. Gracias a Dios que tenemos un Dios paciente.   

Cuando vemos que no nos entienden hay que ser pacientes. Quizás no le han agarrado la onda a las matemáticas, no han entendido bien y quizás es porque no les hemos explicado bien. Dios es paciente para con nosotros por eso Dios en su Palabra no solamente nos dejó un libro de la Biblia o los diez mandamientos sino que nos dejó 66 libros desde Génesis a  Apocalipsis. ¿Sabes cuántas parábolas hay en la Biblia? Hay 29 parábolas. Muchas de ellas son parecidas. Por ejemplo el que encontró un tesoro o el que encontró una perla de gran precio esas dos parábolas se parecen mucho ¿por qué Jesús lo dijo de una manera y de otra? porque Dios nos quería explicar algo para que lo pudiéramos entender. Y nuestros hijos necesitan esa misma compasión. De tal manera que este padre en Lucas 15 fue un padre paciente paciente con su hijo.

2. Perdona

Lucas 15:20 dice, “Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.” Imagínate por allí venía el hijo pródigo y su papá quizás estaba en una hamaca o en una mecedora y de repente vio a su hijo y comenzó a correr ¿Qué habrá pensado su hijo? su papá quizá iba llorando y diciendo que su hijo se había arrepentido y antes de que su hijo le pudiera pedir perdón su papá ya lo había perdonado. 

El hijo fue para pedirle perdón a su papá pero su papá ya lo había perdonado y nosotros hasta que no nos piden perdón de rodillas no perdonamos. Su papá lo perdonó, lo abrazó le dio un beso y su hijo le dijo que ya no era digno de ser llamado su hijo. 

Dice en Malaquías 3:17 “Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.”  Somos un especial tesoro para Dios y está dispuesto a perdonarnos. Dice 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” ¿Sabías que no hay ningún pecado que Dios no pueda perdonar? Lo más vil y pecador que pudiéramos ser Dios está dispuesto a perdonarnos. Dios no te va perdonar si eres incrédulo pero si eres el peor ladrón, Dios te va a perdonar, si eres borracho y el peor borracho Dios te puede perdonar, si eres como Manasés un rey de lo peor pero si te humillas como él lo hizo Dios te perdona. Lo maravilloso de Dios es que no importa lo que hayas hecho pero cuando vas y le pides perdón Dios te perdona. Cuando vamos con Dios nunca nos rechaza, él siempre nos perdona, nos limpia de toda maldad por eso dice 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

Cada vez que vas a la iglesia, asegúrate de que le pides perdón a Dios y no salgas de ahí sucio sino limpio. D.L. Moody decía al final de su predicación “no salgas de este lugar sin haber sido limpio nuevamente pidiéndole perdón a Dios porque si no de balde fue, vano fue que hayas venido a esta predicación”. No vayas sin pedirle perdón a Dios y gracias a Dios que tenemos un padre compasivo, paciente y nos perdona.

3. Provee

¿Que nos provee Dios? Proveer es dar y dice Juan 3:16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Él nos ha dado salvación. Cuando Isaac le preguntó por el holocausto a Abraham él respondió en Génesis 22:8, Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío En otras palabras Dios va a suplir.

¿Que dio este papá del hijo pródigo? Lucas 15:21-23 “Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;” Su papá le dio más de lo que él merecía. El hijo andaba de rebelde y pidió su herencia pero su papá dijo que su hijo necesitaba una lección. Le dio el dinero para que se diera cuenta que el mundo paga mal. 

Su hijo lo malgastó todo y regresó quebrantado a la casa de su padre. Su papá hizo esto porque le quería dar una gran lección y en ocasiones Dios nos da cosas para que aprendamos ciertas lecciones en nuestra vida.

Cuando fue Marta y María a Jesús y le dijeron que sanara a Lázaro él les dijo que les iba a dar tres días para que entendieran el poder de él. Y les dio un lección a través de eso.

Dios nos da de pruebas en nuestra vida para que crezcamos espiritualmente. Su papá lo hizo pasar por pruebas para que creciera espiritualmente y nuestro Dios nos deja que pasemos por ciertas pruebas y dice en Job “me probará y saldré como oro.” Y Dios nos da de ciertas cosas para que seamos mejores cristianos.

Después de eso su papá le dio un anillo, el mejor vestido, unos zapatos. Le dio más de lo que merecía este joven. Dios nos da más de lo que merecemos. El papá le dio un abrazo y un beso y le dijo “Hijo, ¡qué bueno que estas de regreso, vamos a hacer una fiesta! y él no lo entendía ¿por qué? porque tenemos un Dios que nos da más de lo que merecemos.

Cuando hacemos algo y venimos arrepentidos con Dios con un Dios compasivo y le pedimos perdón, Dios no solo nos perdona sino que nos da más de lo que merecemos. El nos exalta porque Dice la Palabra de Dios que cuando nos humillamos él nos exalta, nos abraza, nos perdona y nos dice que somos su especial tesoro y provee de muchas más cosas de las que nos pudiéramos imaginar.

Este padre le dio a su hijo mucho más de lo que él se pudo imaginar porque era un padre compasivo. 

Que Dios nos ayude a nosotros como papás a tener esa compasión como este padre, que podamos aprender de nuestro Padre Celestial a ser compasivos. 

Una manera en que podemos tener compasión es cuando vemos a alguien sin Cristo y le compartimos de la gran salvación que Cristo nos ha dado y vemos a la gente afuera y podemos tener compasión. Que Dios nos ayude a ser más compasivos.

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