Alcanzando el corazón de nuestros hijos

¿Qué dice Proverbios específicamente sobre la crianza de nuestros hijos? Proverbios es un manual de la vida donde aprendemos una variedad de temas pero en específico, el enfoque más grande es como criar a los hijos, cómo tomar a un ser humano que Dios nos da como bebé con una tendencia natural hacia la necedad y cómo ayudarles a graduar de una condición de necedad a una condición de sabiduría.

Sabemos que cuando tenemos un hijo todo es una chulada, todo está bonito, está recién nacido, hace caritas, pero ya a los dos o tres años demuestra que no le gusta nuestra autoridad, y no solo eso, sino que él quiere ser nuestra autoridad, le pega a su hermano y hay una razón detrás de esto, pues la Biblia es un libro que tiene dos grandes eventos. El primero es la creación en el Edén y cuando hablamos del Edén y de la creación hablamos de relaciones. Dios tuvo una relación cercana con Adán. Adán fue creado en un lugar hermosísimo, lo único malo era que estaba solo, pero Dios le trajo su esposa, así como un padre en una boda le trae la novia al hombre, le presentó a su esposa y Adán dijo: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona.” Entonces una gran explosión de romance fue ese primer momento de vida matrimonial, pero el pecado entró e hizo que a cada relación que tenemos en la tierra nos cause decepción.

Adán y Eva pecaron y Dios les llamó a cuenta y Adán decepcionó a su esposa porque le echó la culpa a la mujer que Dios le dio. Nosotros que ya estamos casados hemos experimentado ese proceso. Estás enamorado de alguien porque no lo conoces bien todo son buenos sentimientos y emocionalismo y es como otro capítulo del libro de Cantares, luego te casas y es como otro capítulo de Lamentaciones en ciertos momentos, porque cada persona nos decepciona. 

Aprendemos que también los hijos nos decepcionan o decepcionarán eso es muy claro en Génesis 4, porque en Génesis 3 Dios promete un mesías que iba enviar, que iba a ser un hijo de la mujer y naturalmente, Eva es muy similar a nosotros, Eva quiere que todo sea rápido, ella tiene su plan pero el plan de Dios es mucho más largo, duradero y profundo que el de Eva. Ella piensa que su hijo va a ser el Mesías. Dice Génesis 4:1 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón. Adán y Eva se unieron en matrimonio, pero hay un problema y es que era un pecador y una pecadora y según Génesis 1 siempre reproducimos según nuestro género. Lo que Eva no entendió es que sí, iba a tener hijo pero eventualmente miles de años después Dios traería un Salvador al mundo pero ella pensaba que Caín era quien iba a rescatar a su familia del peso de la maldición y ¿qué ocurrió con Caín? Decepción, porque en lugar de ser un mesías que trajo vida, Caín fue un anticristo que trajo muerte porque mató a su hermano Abel.

Tenemos altas expectativas para nuestros hijos y pensamos que nuestro hijo es un ser humano que en nuestro hogar va a tener gozo y buenas experiencias pero tarde o temprano ese mismo hijo como Isaias 1 dice: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.La Biblia dice con claridad “no tengo mayor gozo que este, que mi hijo ande en la verdad,” pero el opuesto también es verdadero, no hay peor tristeza para un padre el saber que un hijo no anda en la verdad.

He recibido llamadas como consejero de parte de padres y madres cristianos y me dicen que su hijo es un adicto o que conoció los caminos de Dios y ahora es un hombre casado con otro hombre y básicamente cada padre y madre en esos momentos de tanto dolor y tristeza está diciendo: “He sido decepcionado.” Pero gracias a Dios que hay otro evento en que el mismo Mesías va a venir por segunda vez y va a poner su reino y todos los que son suyos van a estar en la tierra junto con los que murieron y ¡Gracias a Dios!, Cristo constituirá su reino y va a haber una eternidad donde no habrá decepción, no habrá muerte, no habrá pecado porque todos los hijos de Dios andarán en la luz de Dios, esa es la gran historia de la Biblia que en este mundo, Dios a través de miles y miles años está trabajando según su plan perfecto y soberano.

Ahora, el problema es este: Nosotros no tuvimos la dicha de vivir en el Edén antes del pecado, y todavía no estamos en ese tercer cielo en la Nueva Jerusalén y tenemos que vivir en un planeta cubierto de cardos y espinos y con millones de pecadores. Ser padre ya no puede ser fácil.

Dios hizo a Adán como un agricultor, él sembraba y araba y hubiese sido fácil ese trabajo si el pecado no hubiera entrado, pero cuando Adán pecó, Dios maldijo la tierra por su causa. Adán tiene siempre una mentalidad de cultivador. Un cultivador como un agricultor es alguien que ve un campo y ve cómo es, pero piensa cómo será con trabajo. Dios dijo: “Cardos y espinos te va a traer no va a producir según tus expectativas” y eso fue una maldición en cuanto al trabajo de Adán pero también es una maldición en cuanto a todas las relaciones de la vida de Adán porque un hijo es como un campo que Dios no da y tenemos expectativas y planes y de la misma forma que el terreno debajo de los pies le iba a cortar con cardos y espinos, igualmente nuestros hijos hacen lo mismo. Invertimos tanto en ellos y nos decepcionan, nos contestan feo, nos dan la espalda. Vemos las historias de la Biblia por ejemplo, Absalón hijo de David, era un grado y un espino en contra de su padre, el hijo pródigo tuvo un buen papá pero le dió la espalda y vemos que esa es la condición natural ahora como padres e hijos. Y me imagino que tu hijo te enseñó esta semana evidencias de que él es un pecador y un hijo de pecador. Entonces hay que tratar con nuestros hijos.

En la vida de nuestros hijos, el comportamiento, las palabras, las respuestas no son el mero problema, son evidencias de otro problema “de la abundancia del corazón, habla la boca.” El problema es el corazón y en muchos casos como padres hemos llegado a solo enfocarnos en cambiar el comportamiento de nuestros hijos e ignoramos sus corazones, pero el problema es que estamos buscando arreglar en el lugar incorrecto porque Proverbios 22:15 dice: La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él. Hay un problema interno en nuestros hijos que ninguna cantidad de autodisciplina, de religión o psicología va a arreglar a nuestro hijo sino se arregla su corazón.

Tengo un amigo que tuvo un primo que fue a una preparatoria de Michigan y muchos jóvenes eran adictos a la heroína y él para quedar bien con el grupo la probó y llegó a ser adicto a esta droga. Pasó el tiempo y los policías lo arrestaron ¿Tuvo cambio de ambiente? Si, ya no está en la calle donde hay acceso a esta droga ahora estaba en la cárcel donde no era tan fácil adquirir la droga. Él tenía una sentencia de 90 días dentro de la cárcel. Lo soltaron un día antes y su papá no sabía. Él salió a la calle y al siguiente día recibió su papá una llamada que le decía en dónde encontraría el cuerpo de su hijo. Ese muchacho estuvo en un ambiente, la calle, pero su corazón quiso y quiso la droga. Jesus dijo en Marcos 7 que lo que sale del hombre eso contamina su vida. Entonces si no se trata con el corazón, no se trata con el ser humano.

Tenemos que considerar este asunto que no es tanto el comportamiento sino el corazón de un ser humano y Dios transforma los corazones y gracias a Dios tenemos el libro de Proverbios.

Proverbios 23:26 dice: “Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.” Este padre sabe algo: Si Dios y nosotros como padres tenemos el corazón de ese muchacho o señorita vamos a tener su respeto, vamos a tener un hijo bien comportado y que toma buenas decisiones, Dios transforma seres humanos. 

Yo tenía 16 años de edad y recuerdo que uno de mis entrenadores de fútbol americano había sido ex marino y él dijo: “Nadie cambia” y yo lo creí porque era inconverso. Pero dos años después recibí a Cristo y recordé esto. Y dije: la gente no cambia, la gente experimenta un nacimiento nuevo. Cristo dijo: “Si no nacieres de nuevo no puedes ver el reino de Dios”. Dios da la bienvenida a gente a su reino, pero no es a través de cambiar de religión o cambiar la conducta es a través de experimentar un cambio profundo en nuestro ser. Dios transforma el corazón. Dos años después un compañero de equipo le dispararon en el cuello por un asalto y quedó paralítico y fui a visitarlo para darle el evangelio y ese mismo maestro que también era el entrenador de este muchacho fue a visitarlo y me encontró con una Biblia abierta y hablándole de Cristo a este muchacho y recordé otra vez este asunto de que las personas no cambian y yo dije: “Yo no sé de usted pero mi vida es prueba de que Dios si cambia seres humanos.” Dios tiene una manera de cambiarlos y él nunca empieza con lo exterior sino que el comienza con el interior.

Cuando estamos pensando cambiar el corazón de los hijos nos damos cuenta que no lo podemos hacer pero Dios sí, pero ¿qué hacemos? en lugar de solo obligar una formación exterior de nuestro hijo, nos ponemos en el plan de Dios, no como transformador de nuestro hijo sino como conducto de transformación y no somos dueños de nuestros hijos sino somos misioneros de nuestros hijos. Existimos para alcanzar su corazón con el evangelio de Cristo. Nosotros como papás no podemos decir: “Esta es mi manera y criterio para criar a mis hijos, Dios, te invito.” ¡No!, sino que le debemos decir: “¿Cual es tu plan para salvar, santificar y transformar a mi hijo y yo voy a entrar a tu plan?” Dios no bendice ningún plan que no sea suyo y él bendice cuando caminamos en su plan.

El plan para los padres es que Dios nos use para alcanzar primeramente los corazones. Proverbios 23:26 dice: “Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.” Necesitamos considerar algunos aspectos sobre cómo alcanzar el corazón de nuestros hijos.

  1. Ver primeramente cómo tú necesitas cambiar como padres

Siempre empezamos con el padre, no con el hijo. Dice Malaquías 4:5-6 He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. Cuando no hay padre que ame a su hijo es una maldición en la tierra, y aunque está hablando a Israel esto también va para México. ¿Cuántos hijos no tienen un padre que no tienen un corazón para ellos? Muchos hombres son tremendos, son borrachos y mujeriegos, son tremendos para engendrar pero son horribles para criar, muchos no tienen ningún problema siendo padre pero son malísimos para ser papás, tienen el título pero no actúan como tales. 

En estos ocho meses como misionero en México he visto y oído de situaciones trágicas, estoy hablando de personas que como adultos han sido expuestas a drogas y alcohol, estoy hablando de personas que han adorado a la santa muerte, personas que han sido violadas, muchachos que no han conocido el amor de padres, personas metidas en la pandilla y en muchas cosas más que son su autodestrucción y el denominador común es que no hay padre presente, interesado, y ¡qué triste es esa clase de vida! Lo he visto con mi tío que se casó en California y tuvo un hijo y al principio era bonito pero este hombre se descuidó de su esposa e hijo y se fue muy lejos a otro estado. La mujer en necesidad de algo económico tuvo que trabajar y ella dejó al niño de 8 años en un parque. porque no tenía cómo pagar a alguien y no tenía familiares. Iba al trabajo por 8 horas y por la gracia de Dios nunca fue secuestrado el niño. Ahora mi primo ya es un adulto y es un hombre que ya estuvo en la cárcel por ciertos delitos y la primera cosa que hizo cuando salió, fue embarazar a una muchacha, ya no quiso nada con ella y se olvidó de su hijo. Esta es una situación de padres que tienen hijos pero no tienen corazones para aquellos hijos.

Un millón de abortos hay cada año en el país más supuestamente cristiano y sofisticado: Los E. U. Gente va a clínicas para abortar a bebés en la matriz. La gente no tiene corazón para sus propios hijos. Se ha demostrado que después de unas ocho a diez semanas después de la concepción hay un cerebro, hay ojitos, hay dolor que sienten, sonrisas que dan en la matriz, pero ellos dicen para calmar su conciencia dicen: “Es un montón de células” pero es un hijo, es una hija. Pero la gente ya no tiene corazón para sus hijos. La gente tiene hijos y si nacen, crecen pero eventualmente el papá llega a ser tan materialista y no está presente y hay gente que cualquier aparato, cualquier tio o persona de la calle va criando a los hijos y eso es una desgracia, y eso es una maldición en la tierra. Si tú amas a tus hijos, llevas a tus hijos a la iglesia, te felicito, ¡Bendito sea Dios! porque eres una señal de que has escuchado la voz de la ley y de los profetas, tú eres una señal de que el evangelio ha funcionado en ti y has visto la importancia de dar a los hijos lo que no tuviste: amor, el evangelio, un ambiente caluroso de familia.

Un pastor en E.U. que conocí en mi tiempo de diputación no conoció a su papá. Su papá le engendró pero nunca le prestó atención. Con el tiempo su mamá tuvo muchos novios siendo inconversa y uno de sus novios era un hombre que pegaba e insultaba. El pastor fue salvo y volvió con su mamá y el novio y les dijo que los perdonaba por el abuso que le hicieron y porque Cristo le había perdonado. Era muy interesante sentarme con este pastor porque visitamos su iglesia. Él no era del norte, él era de California pero pastoreaba en Ohio, en el norte y todos sus hijos, sus nueras y nietos son miembros de su iglesia. Hay una diferencia grande entre la cultura de los sureños y norteños, para sacar una familia del sur y llevarlos al norte y que como adultos le siguieran, era porque el papá tiene el corazón de los hijos. Y él me dijo: “Hermano Kevin, he decidido ser el papá para mis hijos que yo nunca tuve. Nadie escoge en qué clase de hogar va a nacer pero como adultos decidimos la clase de hogar que formaremos para nuestros hijos.”

El trabajo de Juan el Bautista era preparar con convicción un pueblo para el Señor Jesucristo. Cristo viene, y tú y yo somos parte de este ministerio. Hemos escuchado la predicación, Dios nos ha transformado y en el plan de Dios él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y los corazones de los hijos hacia los padres. Tú y yo como padres tenemos que ser los primeros en cambiar. No podemos esperar un cambio en nuestros hijos si no están dispuestos a cambiar.

Necesitas cambiar tu forma de pensar sobre tu rol. Necesitas verte no como transformador de tus hijos sino un conducto de transformación que Dios hará en el corazón de los hijos. No es tu trabajo cambiar a tus hijos y si tienes eso en tu mente vas a usar herramientas equivocadas para hacer ese trabajo. Por eso tantos padres intimidan, gritan, usan montón de culpa, hay madres que tiran la chancla, padres que golpean con el cinto, no es un burro es un ser humano, usan amenazas vacía, la mujer que cuenta hasta mil y no hace nada, quita eso de tu mentalidad, eso nunca lo va a cambiar. Necesitas tener una profunda confianza en el poder de Jehová para renacer y cambiar y cuando te pones en el plan de Dios, vas a abandonar tu gran meta de solo cambiar comportamiento y tener un hijo moral y tu vas a tener otra meta, un hijo regenerado. 

El mundo ha producido hijos morales, hijos sofisticados que no matan y no venden drogas, pero van al mismo infierno al lado de la persona que vendió drogas porque nunca experimentó un cambio de corazón. Es el trabajo de Dios transformar. Obviamente vamos a tener reglas, y vamos a esperar ciertos comportamientos en la casa, no estoy descartando eso, pero digo que tener reglas y formemos en una forma disciplinada en nuestros hijos es algo bueno pero nunca es el todo. 

Quiero darte esperanza porque he visto a muchos padres e incluso a veces yo mismo intentando miles de manera de callarlos, que dejen de pelear y nuestra obra funciona porque ese comportamiento es resultado de otro problema en el corazón, Pero la Biblia dice en Juan 1:12-13 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Y Efesios 2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,y luego en Efesios 4:24 “y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Dios puede transformar a nuestros hijos en nuevas criaturas. Había un hombre atormentado por los demonios, él tenía una legión de demonios, el gobierno no pudo hacer nada, le ponían grillos y cadenas y no funcionó, le dieron psicología y tampoco, pero alguien funcionó: Cristo. Después de transformar a ese hombre, la Biblia dice tres cosas de él: Sentado, vestido, y en su juicio cabal. Cristo le transformó.

Yo no puedo transformar a mis hijos pero Dios sí. Cuando nuestras metas cambian, cambian nuestros métodos. Si nuestra meta es que nuestros hijos sean responsables de que nos cuiden en la vejez y tomen el negocio familiar y que sean los primeros en graduarse de la universidad nuestros métodos serán diferentes, pero cuando nuestras metas son más eternales que terrenales nuestros métodos van a cambiar. Nuestra meta debería de ser que lleven el evangelio a otras personas, que amen al Señor Jesucristo, que puedan leer la Biblia por sí solos cuando tengan 18, 30 y 50 años y que en treinta mil años estén en la gloria con Dios y cuando esa es nuestra meta, el método va a cambiar.

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