Los cinco hábitos espirituales más importantes

Quiero hablar de los cinco hábitos espirituales más importantes y hablo de una manera práctica y si hacemos estas cinco cosas, Dios va a hacer su obra completa en nosotros. Quizás dices que ya estás haciendo dos de los cinco, pero puedes hacer tres. Y si haces tres, podrías decir: haré cuatro. Necesitamos avanzar.

Dice Hechos 20:31-38

“31 Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.

32 Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

33 Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.

34 Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.

35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

36 Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas, y oró con todos ellos.

37 Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban,

38 doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco.”

Aquí hay algunas cosas que creo que nos van a ayudar. ¿Cuáles son esos hábitos? 

 

1. Leer la Biblia todos los días

El primer hábito que en nuestra vida cristiana debemos tener es el hábito de leer la Biblia todos los días.

Estos son hábitos básicos, no es ir al instituto, no es ir veinte años a África sino que son cinco hábitos básicos que, si no estamos haciendo, podemos decir que lo vamos a hacer.

Pablo estaba despidiéndose. Estaba en Troas, después se va a Mitilene, de ahí navega a Mileto y ahí estaban a punto de partir para regresar a Éfeso y de ahí a Jerusalén. Y él decía que varias cosas y dificultades le iban a pasar en Jerusalén. Y les dice en el versículo 32 “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.” La palabra de Dios va  hacer dos cosas en nuestra vida: Nos va a edificar y nos va a salvar. 

Cuando predicamos la palabra de Dios al perdido, es la palabra de Dios que penetra hasta partir el alma y es la palabra de Dios que nos habla. De tal manera que Pablo dice: Os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia. Pablo estaba diciendo: Yo quiero que ustedes se mantengan en la palabra de Su gracia, en la Biblia. La palabra de Dios es lo que nos va sobreedificar, es la palabra de Dios que tiene poder, 

¿Qué va a hacer la palabra de Dios en nosotros?

a. Aumenta nuestra fe. 

Leer la Biblia aumenta tu fe. Dice Romanos 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Es la palabra de Dios que aumenta nuestra fe. Cuando leemos en 1 Samuel 17 cuando David vence a Goliat, nos da más fe. Cuando leemos en Génesis de la creación y del poder de Dios, nos da más fe. Cuando leemos en los evangelios de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo nos da más fe.

b. Fortalece nuestra fe.

2 Timoteo 2:15 dice: Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Cuando procuramos con diligencia leer la palabra de Dios, no nos vamos a tener que avergonzar. Si alguien nos hace una pregunta del cielo, de cómo ser salvo, de que si se pierde la salvación en vez de quedarnos callados podemos decir que la salvación es través de Cristo, de su gracia poniendo nuestra fe en él.

c. Nos edifica

Dice Hechos 20:32 Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. Su palabra nos edifica

d. Nos anima

Dios le dijo a Josué: Esfuérzate y sé valiente y Dios de la misma manera nos dice que nos esforcemos y seamos valientes. Dios nos anima a través de su palabra. Si estamos decaídos  hay que leer la Biblia porque eso nos va a animar; si andamos arrastrando los pies leamos la palabra de Dios porque anima nuestro espíritu.

Leer la Biblia es Dios hablándote a ti personalmente. Una buena comunicación no es nada más una persona hablando. Una buena comunicación es hablando con Dios y Dios hablando a nosotros, y la manera en que nos habla es a través de la predicación, de su palabra. Hay que leer la Biblia.

Hay diferentes maneras de leer la Biblia. Podemos comenzar a leerla de Génesis hasta  Apocalipsis, y si lees cuatro capítulos al día puedes terminar de leer la Biblia en un año; si lees ocho capítulos la puedes terminar de leer dos veces al año.  A lo mejor puedes leer veinte minutos al día y a lo mejor la disfrutas más, pero la cosa es leer la Biblia todos los días. Medita su palabra, no leas así de rápido, y si tienes alguna pregunta, apúntala y pregúntale a alguien que sepa un poquito más que tú.

 

2. Orar a Dios todos los días

¡Cuán necesario es este hábito espiritual! Dice Hebreos 20:31 Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. ¡Cuán importante es velar.!Velar es más que orar. Velar es pasar más tiempo con Dios. y Pablos les decía a los hermanos: Pasen tiempo con Dios orando.

En la oración hay cinco áreas, cinco cosas por las cuales podemos orar. 

a. Confesión y perdón de pecados

Cada vez que te levantes a orar, debes pedirle perdón a Dios. Antes de acostarte, pídele perdón a Dios. 1 Juan 1:9 dice: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

La primera cosa al orar es pedirle perdón a Dios. No podemos pasar un día y decir: “Ay Señor, ayer creo que ni pequé.” Pablo dijo: Miserable de mí por este cuerpo de muerte. Este cuerpo quiere hacer lo bueno, pero no lo hace y lo malo que no quiero hacer, eso hace.” Pero podemos ir a Dios y pedirle perdón todos los días.

b. Agradecimientos

Hay que decirle gracias por la salvación. Gracias por lo bueno que tú eres con nosotros y puedes tener una lista de todas las cosas. Dice 1 Tesalonicense 5:18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.Hay que darle gracias no solamente por todo lo bueno. Job le dijo a su esposa: “Jehová dio, Jehová quitó, sea el nombre de Jehová bendito.” Hay que darle gracias a Dios por todo.

c. Alabanza y gloria a Dios

1 Crónicas 29:10-13 dice: “Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre.” 

¿Qué estaba haciendo David? Estaba dando gloria a Dios y Dios merece toda alabanza. Cuando Jesús nació, los ángeles dijeron: “Gloria a Dios en las alturas.” Tenemos que alabar a Dios y bendecir el nombre de Dios. Cuando David estaba diciendo: Tuya es la magnificencia y el poder, no era para recordarle a Dios que tiene poder sino que cuando estamos dando gloria estamos recordando nosotros que Dios tiene poder. Él merece toda honra, toda alabanza, toda gloria y todo honor. Cuando lleguemos al cielo vamos a estar alabando su nombre.

d. Orar por otros

Debemos orar por las necesidades de otros. Pablo dijo una y otra vez: Orad por mí, orad por nosotros para que la palabra de Dios corra. Él pedía oración por él y hay que orar unos por otros. Orar por las necesidades de cada uno, por aquellos que están enfermos, por aquellos que no son salvos y en algunas ocasiones te vas a pasar un año, dos años, diez años, pero no pierdas la fer. No dejes de orar por ellos. 

Hay que orar por los misioneros, por el pastor, por la iglesia. Hay que orar por aquellos que están en necesidad y en dificultades

e. Orar por uno mismo

El problema es que comenzamos orando por nosotros mismos y al final por los otros. Hay que confesar pecados, darle gracias a Dios, hay que alabar a Dios y darle gloria, hay que pedir por otros y al final si nos acordamos y tenemos tiempo por uno mismo

Hay que orar una vez al día o dos veces al día o tres veces al día. Daniel 6:10 dice que él oraba tres veces al día y no era solo para comida, él se arrodillaba tres veces al día, y daba gracias.

 

3. Venir a la iglesia cada vez que las puertas de la iglesia están abiertas

Si se abre el domingo en la mañana, hay que venir. Si se abren a las seis de la tarde, hay que venir. Si se abren el día jueves hay que venir. Hay que venir cada vez que las puertas de la iglesia están abiertas.

Vamos a suponer que un día viernes hay una conferencia y ya viniste el jueves y te invitaron a unos XV años y no sabes qué hacer, pero ¿a quién hay que darle la prioridad? ¿Al mundo o a Dios? A Dios. Cada uno de nosotros somos parte de la iglesia, hay que darle prioridad a Dios

Se dice que aquellos que vienen el domingo en la mañana es porque aman al pastor, les gusta la predicación; los que vienen el domingo en la tarde es porque aman a la iglesia; y los que vienen el jueves es porque realmente aman a Dios.

Hebreos 10:25 dice: no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. El Señor Jesús viene pronto, no tarda en venir y te va preguntar qué estás haciendo con tu vida. Que el Señor nos encuentre en la iglesia, no en el bar, no en los XV años, no en la casa, sino en la iglesia. Toma la decisión de venir a la iglesia tres veces a la semana y vas a ver que Dios va a transformar tu vida y a tu familia.

Dice Hechos 20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.Un rebaño es apacentado por el pastor en la iglesia del Señor, entonces, hay que ir a la iglesia para ser apacentados. Dice en Efesios que él dio su vida por la iglesia, de tal manera que necesitamos una iglesia, y no digas “la iglesia”, sino “mi iglesia”.

 

4. Compartir de Cristo a todos

Hechos 20:24-27 dice: Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos;  porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.” 

Pablo los ganó para Cristo y les predicó todo el consejo de Dios. Pablo hizo su parte, les dio todo el consejo, no nada más lo que les hacía cosquillas. En ocasiones vamos a escuchar predicación que nos va a hacer cosquillitas, pero otras nos van a jalar las orejas y necesitamos de todo el consejo de Dios. 

a. Compartir de Cristo es un mandato

Es la gran comisión para todos nosotros. Dice Marcos 16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Hay que leer la Biblia todos los días, orar todos los días, ir a la iglesia y hablarle de Cristo a toda criatura y si no puedes todos los días hablarle de Cristo, por lo menos cada semana. Haz el intento de hablarle a alguien de Cristo.

b. Compartir de Cristo es compasión

Dice Marcos 6:34 Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. Tenemos que tener compasión por los demás. Si alguien está muriendo hay que tener compasión, pero si alguien no tiene a Cristo. Hay que tener compasión.

La iglesia tiene dos funciones: alcanzar a los que están afuera y edificar a los que están adentro. Hay iglesias que en lo que más se centran es en edificar a  los que están adentro. Lo más importante es alcanzar a los que estaban afuera y después edificarlos. Dios nos ha llamado a alcanzar a este mundo. “Vosotros sois la luz del mundo”

c. Compartir es poder de Dios

1 Corintios 1:18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

Si tu dices que lees la Biblia todos los días, oras todos los días, vas a la iglesia, pero te falta compartir, hay que hacerlo.

 

5. Diezmar en tu iglesia local

Hechos 20:33-35 “Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.” 

Más bienaventurado es dar que recibir. Estamos siendo enseñados a recibir y no te acostumbres. Yo sé que este gobierno promete muchas cosas y tú dices: “¡Wow! promete esto y esto.” Pero no te acostumbres y eso no es bueno para el cristiano. “Más bienaventurado es dar que recibir.”

Un cristiano maduro es aquel que da su diezmo cada vez que Dios le da a él. Da tu diezmo a tu iglesia local. Da tu diezmo fielmente. No digas: Una quincena sí y una no. 

Esta iglesia no recibe ayuda del FOBAPROA, de PROSPERA, ni de la güera ni de la morena. Esta iglesia subsiste por causa de los miembros de la iglesia. Pero a veces decimos: “La iglesia,” ¿y sabes por qué la iglesia no es tu iglesia? es porque no estás invirtiendo. En lo que invertimos es en lo que cuidamos y cuando comenzamos a dar el diezmo, ahora tenemos un sentido de pertenencia, y decimos: “Esta es mi iglesia, y esto está mal, lo voy a componer, lo voy a arreglar.” “Esta banca está sucia y la voy a limpiar” ¿Por qué? porque no es la iglesia del pastor, sino de cada uno de ustedes.

Dice Malaquías 3:10 “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” Pero decimos Primero Dios dame y luego yo te doy, pero Dios dice: Tú dame y luego yo te voy a dar.

Proverbios 3:9 dice “Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos;” 

Si no has estado diezmando, no solo te animo, te exhorto para que desde hoy en adelante  digas: Yo voy a comenzar a diezmar.

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