La Promesa de Fe

Filipenses 4:10-17 

10 “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.

11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.

15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos;

16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.

17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta.” 

  1. El porqué de la promesa de fe

Para entender el porqué tenemos que saber qué es la promesa de fe. La promesa de fe es una ofrenda especial para los misioneros, es una ofrenda constante que la iglesia hace al misionero que está dispuesto a ir y llevar el evangelio a otros lugares, a otras naciones, a otros pueblos; es una ofrenda de fe. 

¿Por qué es una promesa de fe? En Filipenses 4:19 dice: Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Pablo está diciendo: “Ustedes están apoyando la obra misionera y en caso de que les haga falta, no se preocupen, Dios está en control y él va a proveer si les llega a hacer falta.” Por eso es una promesa de fe. Cuando le prometemos a alguien algo tenemos que cumplir esa promesa.

Por ejemplo le decimos al misionero que le vamos a apoyar y normalmente es de manera mensual y es una ofrenda que se le manda al misionero, es una promesa hecha al misionero y a Dios comprometiéndonos con Dios diciéndole: “Entiendo la gran necesidad que hay de alcanzar a las almas y estoy dispuesto a apoyar al misionero.” Entonces también le estamos prometiendo a Dios y ¿por qué de fe? porque de lo que tenemos estamos ayudando a la obra misionera y si nos falta Dios nos va a suplir.

La promesa de fe es una ofrenda de fe, es una ofrenda que uno tiene. 2 Corintios 8:12 dice: Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene. No podemos prometer algo que no tenemos. Entonces una promesa de fe es de lo que sí tenemos, vamos a prometer y dar de lo que sí tenemos. Es una ofrenda constante, dice Filipenses 4:16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. La ofrenda a los misioneros es una ofrenda constante y es una ofrenda por amor a las almas, dice el versículo 17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Ese fruto son las almas, Dios quiere que nosotros participemos para que otros puedan ir. Entonces diezmamos porque somos obedientes a Dios, ofrendamos porque amamos a Dios y damos nuestra promesa de fe porque amamos a las almas y queremos que sean salvas esas personas, pero ¿por qué la promesa de fe?

   A. Es un sacrificio

Filipenses 4:18 dice: Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Epafrodito era un servidor que a pesar de la enfermedad estaba constantemente sirviendo y llevando esa promesa, esa ayuda de Filipos para Pablo. La promesa de fe es un sacrificio.

Dice la Biblia en 2 Corintios 8:3 Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, Pablo escribió de las iglesias de Macedonia que habían dado más allá de sus fuerzas. Siento que en ocasiones la ofrenda y la promesa de fe son de lo que nos sobra. Estas iglesias daban más allá de sus fuerzas. Gloria a Dios por aquellos hermanos y familias que la ofrenda a misiones es un sacrificio, más allá de sus fuerzas. En ocasiones uno dice como esta hermana da 500 pesos, ¿cómo le hace? y la hermana vende bolsas y lo hace porque ama las almas. Dijo Pablo: “Muchas veces es conforme a sus fuerzas pero en ocasiones es más allá de sus fuerzas.”

   B. Es un servicio

2 Corintios 8:4 dice: pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos.Ellos querían participar de este servicio. Servicio es servir en algo y estas iglesias sabían que servir era un privilegio, era algo que ellos querían hacer. Es un privilegio servir, mandar misioneros y ver a jóvenes y hermanos de la iglesia salir y llevar el evangelio.

   C. Es un Salario

Dice 2 Corintios 11:8 He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros. Pablo está diciendo: Lo que otras iglesias han enviado para que nosotros podamos ir y ganar almas y hablar de Cristo no ha sido un despojo, es algo que ha sido constante y permanente como si fuera un salario para que nosotros podamos ganar las almas. 

   D. Es un soporte

Filipenses 4:16 dice: pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. ¿Has escuchado que en ocasiones los misioneros dicen: “Gracias por el soporte, por la ayuda, gracias por apoyar la obra misionera”? Cuando un misionero llega a una línea aérea no les regala los boletos, cuando van a una estación de autobuses no les regalan los boletos, ellos necesitan comprar boletos, necesitan rentar una casa, necesitan comprar sillas, necesitan imprimir folletos, necesitan tantas cosas y es un apoyo para ellos para que puedan ir.

  2. La participación de la promesa de fe

   A. Tienes que ser hijo de Dios

¿Quiénes pueden participar en la promesa de fe? Para participar tenemos que ser hijos de Dios. Si hay alguien que no es hijo de Dios y quiere apoyar no le va a ayudar en su salvación pero cuando reconocemos que somos salvos y que somos hijos de Dios y que vamos al cielo, no podemos decir que vamos al cielo solos, más gozo que ir al cielo solos es ir con alguien más. De tal manera que debemos de ser hijos de Dios.

¿Quiénes pueden participar? Como hijos de Dios, la iglesia puede participar, Pablo escribía a las iglesias: la de Corinto, de Filipos, de Tesalónica diciéndoles gracias por estar apoyando y dando a la obra misionera.

   B. Tienes que estar diezmando

Para poder comenzar a apoyar la obra misionera, primero tenemos que hacer ciertas cosas como el diezmo. Cuando somos salvos tomamos ciertos pasos, el primero es el ser salvos, el segundo paso de obediencia es el bautismo y de ahí delante podemos tomar otros pasos por ejemplo: La cena del Señor, la cena del Señor no es antes del bautismo y de la misma manera 1 Corintios 14:40 dice: pero hágase todo decentemente y con orden. No podemos comenzar a dar y a poyar a los misioneros si no estamos dando nuestro diezmo, primero tenemos que diezmar y después tenemos que participar en la promesa de fe. Malaquías 3:10 dice: “traed todos los diezmos al alfoli…”

   C. Tienes que desear dar

Es un deseo voluntario en donde vemos la necesidad de que la gente sea salva. 2 Corintios 8:12 Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene. Pablo les decía ustedes tienen una solicitud, había ciertas iglesias como la de Corinto que decía que ellos querían y Pablo les dijo que había otras iglesias que también querían y ya lo estaban haciendo y les dijo que no solamente se queda en el querer que lo hicieran y tuvieran una voluntad dispuesta.

Si tú eres hijo de Dios y ya estás diezmando y no te habías dado cuenta que puedes apoyar la obra misionera y Dios pone ese deseo en tu corazón, lo puedes hacer. 

¿Cómo podemos participar? Dios quiere que participemos de manera constante. Filipenses 4:16 dice: pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. Dios necesita soldados que se pongan de pie y digan que están dispuestos. Un soldado que está dispuesto no está dispuesto una semana sí y la otra no, es una disposición constante. Cuando damos a los misioneros debemos de estar sabiendo que los misioneros de manera constante están teniendo gastos, necesidades y como iglesia podemos participar en esta ofrenda.

  3. El poder de la promesa de Fe

Recordando lo que escribió Pablo en Romanos 1:13-16 “Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles. A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. De tal manera que ¿cuál es el resultado de la promesa de fe? ¿cuál es el poder? ¿qué es lo que puede hacer la promesa de fe? ¿para qué enviamos un salario, un servicio, un sacrificio al misionero? ¿en qué nos ayuda? 

   A. Alcanzamos las almas

Almas son salvas, la gente está en lugares más remotos en donde no podemos ir ni llegar pero la gente puede ser salva en aquellos lugares. Hechos 1:8 dice pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Gracias a Dios por Pablo que entendió esto y fue a Troas, a Filipos, a Tesalónica, a Efeso y a Atenas. ¡Gloria a Dios por los misioneros que están dispuestos a ir! Están dispuestos a ir para buscar las almas en otros lugares donde hay tanta necesidad.

El resultado, el poder del evangelio es para que la gente sea salva. Ahora, no podemos decir que vamos a dar nuestros dinero para que la gente sea salva y no hacer nada, nosotros también tenemos que hacer algo en nuestra Jerusalén.

   B. Agradamos a Dios

Filipenses 4:18 dice: Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Lo que Epafrodito llevó fue un dinero, fue ayuda que llevó a Pablo. La Biblia dice de ciertas cosas que el pueblo de Israel tenía que hacer en cuanto a las libaciones, en cuanto al incienso, tenía que ser de cierta manera y era un olor grato a Dios. Dice la Biblia que nuestras oraciones son un olor grato a Dios y nuestra promesa de fe es un olor grato a Dios. De tal manera si hubiera una forma de oler ¿cómo olemos cada uno de nosotros espiritualmente hablando en cuanto a la obra misionera? Gracias a Dios por los cristianos que mandan esa promesa de fe para que los misioneros sigan llevando el evangelio.

El resultado no es solamente que gente puede ser salva también es algo que está agradando a Dios y como cristianos debemos de buscar maneras de agradar a Dios. Cuando es tiempo de dar esa ofrenda misionera sabemos que Dios se está agradando de nosotros. Dice la Biblia en Hechos 10:1-2 “Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.” Este hombre no era salvo pero hacía oraciones y daba sus ofrendas y Dios se agradaba de sus ofrendas y de sus oraciones y Dios dijo lo voy a salvar y abrió la puerta a los gentiles y Cornelio fue salvo. Él y su familia fue la primera familia de gentiles en ser salvos, antes solo eran los judíos y Pedro viendo las visiones Dios le dijo que comiera y Pedro dijo que no podía comer tacos de carnitas, y Dios le estaba tratando de dar el significado que los gentiles también necesitan de Cristo.

   C. Añadimos bendición a nosotros mismos

Filipenses 4:19 dice: Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Mi Dios te va a bendecir. Lucas 6:38 dice: “Dad y se os dará” y se nos dará más de lo que nosotros damos.

Dios dice que cuando damos él se agrada de nosotros y él nos bendice. Qué bendición es una iglesia que da y ayuda a los misioneros para que ellos vayan. Y si tú no estás apoyando a la promesa de fe, te animo para que digas: No sabía que podía dar, que podía ser de bendición, voy a comenzar a dar.

Un día vamos a encontrar en el cielo a gente que va a decir: “Gracias por haber dado la promesa de fe porque yo fui salvo por tu dar.” Eso va a ser una tremenda bendición.

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