Administradores de los Tesoros del Rey

1 Crónicas 27:25

25 “Azmavet hijo de Adiel tenía a su cargo los tesoros del rey; y Jonatán hijo de Uzías los tesoros de los campos, de las ciudades, de las aldeas y de las torres.

26 Y de los que trabajaban en la labranza de las tierras, Ezri hijo de Quelub.

27 De las viñas, Simei ramatita; y del fruto de las viñas para las bodegas, Zabdi sifmita.

28 De los olivares e higuerales de la Sefela, Baal-hanán gederita; y de los almacenes del aceite, Joás.

29 Del ganado que pastaba en Sarón, Sitrai saronita; y del ganado que estaba en los valles, Safat hijo de Adlai.

30 De los camellos, Obil ismaelita; de las asnas, Jehedías meronotita;

31 y de las ovejas, Jaziz agareno. Todos estos eran administradores de la hacienda del rey David.”

Dios quiere y busca que seamos buenos administradores. Debemos de buscar ser buenos administradores. ¿Qué es un administrador? Es el que administra. Un administrador es aquel que es un mayordomo, aquel que cuida y protege los recursos, bienes y posesiones del dueño en este caso del rey David. Estos estos administradores o mayordomos tenían varios encargos. Algunos trabajaban las tierras, cuidaban el fruto de las viñas, cuidaban las bodegas, algunos cuidaban los higuerales y olivares, había quienes cuidaban los almacenes del aceite, cuidaban el ganado que estaba en Sarón y el que estaba en los valles, había quienes cuidaban a los camellos, a las asnas y a las ovejas todos estos eran  administradores, eran mayordomos.

Un mayordomo es aquel que cuida y protege no es el que dice “¿qué provecho puedo tener de esto?”, no dice: “el rey me ha dado estas ovejas voy a vender la mitad y me voy a quedar con el dinero y me voy a aprovechar de lo que me dan”. El administrador es el que cuida y protege, el que se asegura que no se gasta de más, que se va a segurar que las ovejas no se van a morir de hambre, tiene responsabilidades e iniciativa, va a llevar a las ovejas a pastar, va a asegurarse de que no se van a enfermar y si una se enferma no va dejar que se muera, él está ahí para cuidar cada una de las ovejas, de los camellos, del dinero y propiedades y todo lo que el rey tiene. 

Un administrador o mayordomo lo podemos entender como aquel cuyo cargo estaba en la protección de algunas de las casas o haciendas del rey. Un pastor es una persona que cuidadosamente vigila las posesiones que Dios le ha prestado. De tal manera que nosotros somos llamados a ser administradores y mayordomos de lo que Dios nos da. Todo le pertenece a Dios, nosotros somos de Dios y lo que tenemos es de Dios, la fuerza que tenemos no es de nosotros es de Dios, el dinero que tenemos no es de nosotros es de Dios, las pertenencias no son de nosotros son de Dios y las tenemos que administrar. Dice Salmos 24:1 “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.” Cada uno de nosotros somos de Dios y somos llamados a ser buenos administradores y buenos mayordomos de lo que Dios nos ha dado. Debemos de cuidar lo que Dios nos da. Vamos a ver tres cosas.

1. Las facultades de un administrador

En otras palabras, las cualidades de un administrador, ¿Cuáles son las facultades de un administrador? Un administrador debe ser un servidor. Si David le decía a aquel que era administrador de los camellos “Pedro necesito que vayas a Egipto y compres otros veinte camellos.” Pedro no decía: “¿porque voy a ir yo? Estoy cansado, mejor manda a Jonatán o a Joab.” Pedro era un servidor. Si David decía: los caballos necesitan más establos, quiero que construyas más establos, él decía:  “Vamos a buscar de una manera efectiva la mejor madera, los mejores carpinteros, vamos a poner el proyecto y vamos a tratar de ahorrar lo más que podamos no solamente gastar por gastar.” Muchas veces en lo que tenemos no cuidamos de las cosas de Dios, no cuidamos de lo que Dios nos da, de la fuerza que Dios nos da, le damos más de nuestra fuerza al mundo que a Dios, y no somos buenos administradores. 

Dios busca que seamos siervos. Dice 1 Corintios 4:1 “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.” Un buen administrador debe de ser un servidor. Dice la palabra de Dios que aquel que quiera ser primero, tiene que servir primero, debemos de aprender a ser siervos, a dar nuestro servicio a Dios. Si estás en una disyuntiva si es día domingo y si tienes que servir al mundo o servir a Dios y no sabes qué hacer, no eches una moneda al aire sino simplemente sirve a Dios. Tenemos que servir a Dios, buscar agradarle a él, él nos ha salvado y si él nos pide algo no podemos darle la espalda y decirle “ni modo, estoy ocupado para ti.” Tenemos que tener un corazón de siervo.

También un administrador debe de ser hallado fiel. No podemos ser deshonestos, ladrones, faltantes dice la Biblia en 1 Corintios 4:2 “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” Tenemos que ser fieles a Dios. Por ejemplo, el que está encargado de cuidar las asnas no puede dejar las asnas para ir a cuidar a las asnas de otro rey.

Tenemos un Dios al cual le tenemos que ser fiel y dice la palabra de Dios que no podemos trabajar para el diablo y para Dios, no podemos servir al mundo y a Dios al mismo tiempo, amar a las riquezas y a Dios al mismo tiempo. Tenemos que ser fieles a él.

También un administrador es irreprensible. Aquel que cuando viene el rey y hace una auditoría le dice: “¿Sabes qué? se gastaron diez mil pesos pero faltan cinco mil pesos donde estaban” El administrador no le dice: “¿A mí qué me importa? Yo no me los robé, ¿a poco piensa que me los robe?” Cuando alguien responda así, ese es el ladrón. El administrador es alguien que es honesto y fiel, es alguien que se asegura que entrega las cuentas bien. Un día vamos a entregar cuentas a Dios, un día vamos a estar delante de Dios y vamos a estar a cuentas. Tenemos que cuidar el dinero que Dios nos da, debemos de ser irreprensibles, que no se diga algo de nosotros sino que seamos irreprensibles.  Tito 1:5-6 dice “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.”

2. Las funciones de un administrador

Un buen administrador distribuye. 1 Pedro 4:10 “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” Este versículo es muy complejo porque dice la palabra de Dios que de lo que Dios nos ha dado, si nos ha dado dones el don para enseñar, para predicar debemos de ministrar a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.  La gracia de Dios se muestra de una manera diferente en nuestras vidas no solo en la salvación sino en muchas áreas. Dios va a usar a una persona de una manera diferente en su multiforme gracia, Dios le va a dar a alguien más otros talentos en su multiforme gracia, y debemos de identificar como Dios nos quiere usar. Quizás es algo tan especial como ese don de generosidad y aquel que tiene ese don y Dios lo ha bendecido no se puede quedar con lo que Dios le da sino que actúa con un corazón generoso; aquel que tiene ese don de enseñar no se queda en casa con su boca cerrada sino que lo administra de acuerdo a la multiforme gracia de Dios.

Un administrador distribuye y da. Dice en Lucas “dad y se os dará”. Dios busca que el administrador no se quede con lo que Dios le da sino que aprenda a dar.  Nosotros somos como un río y ese río es un caudal de agua que viene de las montañas y Dios nos da y no podemos ponerle un tope a ese río sino que debemos dejar ese río. Dice 1 Crónicas 29:6 “Entonces los jefes de familia, y los príncipes de las tribus de Israel, jefes de millares y de centenas, con los administradores de la hacienda del rey, ofrecieron voluntariamente.” Estos administradores no dijeron “Somos administradores, nosotros distribuimos lo que el rey no da.” Ellos también tenían que aprender a dar y cuando fue tiempo de dar, dieron de lo que ellos tenían para la construcción del templo. “Y dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil talentos y diez mil dracmas de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce, y cinco mil talentos de hierro.” Un administrador distribuye y busca distribuir y administrar bien lo que de parte del rey recibe pero también es alguien que da. Dios quiere que nosotros no nos quedemos con lo que él no da sino que aprendamos a dar “dad y se os dará.”

Un administrador duplica. Mateo 25:14-16 “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.  A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.  Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.” Dios le dio estos cinco talentos y él hizo algo con ellos y nosotros debemos también a hacer más con lo que Dios nos da. Muchas veces Dios nos da y hacemos menos, lo echamos  a perder, caemos en tarjetas de crédito y lo echamos a perder, nos vamos a un casino y llevamos los diezmos de la iglesia y lo echamos a perder. Tienes que ser un buen administrador, no eches a perder todo lo que tocas, al contrario, que todo lo que tocas sea duplicado.

Los primeros dos administradores duplicaron lo que el señor les dio. Y dice “Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.” Un día vamos a ser llevados a cuentas con el Señor y nos va a preguntar que qué hicimos con lo que nos dio nos va preguntar: ¿Diste tu diezmo para que te bendijera? ¿Me diste tus fuerzas, inteligencia, sabiduría? ¿Qué hiciste con lo que te di? “Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Dios está buscando buenos administradores, el otro dijo: “Sé que eres hombre duro por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.” Y muchos estamos así y escondemos lo que Dios nos da,  y cuando Dios hace cuentas le decimos “Me dijiste que fuera a ganar almas pero lo escondí”, “Me dijiste que ofrendara pero lo tenía bien guardadito” “Me dijiste que fuera buen administrador de mi tiempo pero es que tuve temor y miedo.” Debemos de ser hallados buenos administradores y debemos de duplicar y hacer más de lo que Dios nos da para poder ser buenos administradores. Cuida lo que Dios te da, sé un buen administrador de tu tiempo, de tus talentos, de tu amor por las almas, de tu dinero.

3. La fortaleza de un administrador

Tenemos cierta fortaleza, pudiéramos llamarle ciertos privilegios porque estamos sirviendo al Rey. Tenemos ciertas ventajas como administradores. El mayordomo que cuida la casa del rey no le dice que cuide la casa pero viva afuera, ese administrador va a estar en la casa, va a tener ciertos beneficios por trabajar para el rey. 

El administrador tiene su confianza en su rey. El tener nuestra confianza en nuestro rey nos fortalece, es un privilegio, es una bendición. Salmos 4:5 dice “Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová.” El administrador ofrece sacrificios, da, gasta de lo suyo, administra, se asegura que lo administra bien, cuida lo que Dios le da pero confía en Jehová, tiene su confianza en Jehová. 

El rey David habló con sus administradores y les dijo “Vamos a hacer ciertas cosas y necesito de su ayuda. Dice 1 Crónicas 28: 1-2 “Reunió David en Jerusalén a todos los principales de Israel, los jefes de las tribus, los jefes de las divisiones que servían al rey, los jefes de millares y de centenas, los administradores de toda la hacienda y posesión del rey y de sus hijos, y los oficiales y los más poderosos y valientes de sus hombres. Y levantándose el rey David, puesto en pie dijo: Oídme, hermanos míos, y pueblo mío. Yo tenía el propósito de edificar una casa en la cual reposara el arca del pacto de Jehová, y para el estrado de los pies de nuestro Dios; y había ya preparado todo para edificar.” El rey está dando dirección, planeando, aún dando provisión para las cosas que se tienen que hacer y el administrador recibe su fortaleza de parte del rey y en él tiene su confianza.

Al ser administradores de Dios debemos confiar más en él. El Rey de reyes dice en Malaquías 3:10 “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.” No podemos dudar, debemos de tener nuestra confianza en él y saber que él sabe lo que debemos de hacer, él no comete errores, confiemos en el Rey y cuando confiamos en él, él derramará bendición en nosotros hasta que sobreabunde. 

El rey David habló con ellos y les dijo que iba a edificar casa para Dios y quien quería dar y los administradores también dieron y yo creo que David se gozó al ver que los administradores daban y David dijo: “De todo lo que nos has dado te damos porque todo es tuyo.” Todo es de Dios, lo que nosotros tenemos es de Dios y debemos de aprender a poner nuestra confianza en nuestro Dios.

No solo el administrador pone su confianza en su rey, sino que Dios cuida de su mayordomo. Filipenses 4:19 “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Él es el rey y nosotros somos mayordomos siervos pero nuestro Rey tiene cuidado de nosotros.  Este versículo está enfocado a aquellos que están participando en la promesa de fe. Cuando estamos invirtiendo y duplicando lo que Dios nos da, él nos va a suplir lo que nos haga falta. Tenemos el cuidado del rey.

También tenemos el cariño del rey. El administrador tiene el cariño del rey. Dice 2 Corintios 9:7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” Dios ama al administrador que todo lo que recibe de parte del rey lo distribuye, lo da, lo multiplica, es un siervo, irreprensible y es hallado fiel y él ha puesto su confianza en él y cuando él da, el rey le va a amar más. 

El rey David no odiaba a sus administradores, él los amaba, los protegía y cuidaba y hacía lo más por ellos y cuando nosotros damos no con tristeza sino con un corazón alegre, Dios dice: “A éste voy a amar.” Dios ama al dador alegre. Seamos buenos administradores de lo que Dios nos da. Oremos y digamosle: “En ocasiones no soy buen administrador, me estoy metiendo en deudas, no estoy manejando bien el dinero y el tiempo que tu me das; a veces la riego, yo cometo equivocaciones y a veces te robo el diezmo, perdóname, ayúdame a ser un buen administrador” Seamos para nuestro Rey buenos administradores.

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