Cuando es “Fuera de tiempo”

2 Timoteo 4:1-2

1 “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,

2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.”

Tenemos aquí una carta bastante interesante, la segunda carta del apóstol Pablo a Timoteo, es la última epístola que escribe el apóstol Pablo y cualquiera de nosotros entiende fácilmente que si son las últimas palabras que estaba escribiendo en su vida serían palabras bastante importantes. Si nosotros tuviéramos que hacer una última carta ¿a quién sería dirigida? Quizá a nuestra familia, si estás casado sería a tu esposa, si tienes hijos quizás sería a ellos, pero sería dirigida a alguien muy importante y no escatimarías las palabras que vas a poner ahí, sino que sería algo de todo corazón.

El apóstol Pablo escribió a Timoteo cosas importantes y me gustaría enfocarme en el versículo 2 que dice “que instes a tiempo y fuera de tiempo” y cuando habla de “instes a tiempo” habla de tiempos que van a ser muchísimo más fáciles, habrá tiempos que van a ser más fáciles porque tendremos la bendición de Dios y es fácil que podamos sonreír cuando va todo bien, que incluso podamos aconsejar a otros y decir “Échale ganas, sigue a Dios” porque sabemos que tenemos bendición de Dios, pero a veces van a llegar tiempos que no van a ser tan fáciles y cuando llegan esas situaciones, no sabemos cómo responder y qué hacer. El apóstol Pablo sabía que esos tiempos iban a llegar a la vida de Timoteo y es la razón por la que le dijo que se tenía que parar firme cuando las cosas iban bien y cuando las cosas iban mal.

1. Vienen tiempos fuera de tiempo

Job 1 nos muestra un ejemplo que creo que ha podido ser de bendición a tantos cristianos en tantas generaciones y aún lo sigue siendo por causa de que es el testimonio real de alguien que amaba a Dios y fue probado. Job 1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Cuando escuchamos esta descripción sabemos que era una persona íntegra, una persona que había sido bendecida por el Señor pero más adelante comenzó una serie de calamidades, una serie de situaciones bastantes difíciles para la vida de Job pero dice los versículos 18-21  “Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.” Van a llegar esos tiempos que son fuera de tiempo y por más que nosotros intentemos adivinar cuando van a ser, nosotros no somos Dios. Dios tiene en su plano celestial planes celestiales para cada uno de nosotros y en esos planes que tiene para nosotros hay momentos de prueba.

Job jamás se imaginaba lo que estaba ocurriendo en ese tiempo, que Satanás estaba hablando con Dios, él no supo lo que había ocurrido pero es una historia que nos relata que eso había pasado en el plano celestial y Dios tenía preparado una prueba para Job. A veces intentamos portarnos bien y evitar todas esas pruebas y decir: “Por eso no oro por fe porque si oro por fe van a venir más pruebas.” Pero a pesar de que intentamos evitar las situaciones difíciles, van a llegar, es una realidad. 

Por otro lado, Job no estaba evitando las pruebas pero estaba haciendo todo lo posible para guardar la ley de Dios y aun así llegaron esas pruebas y Dios tiene preparado ese desierto en nuestra vida. No nos imaginamos que tipo de pruebas van a ser pero ese desierto está preparado y ay de nosotros, porque podemos hacer que ese desierto dure cuarenta años o unos días porque va a llegar la prueba y debemos de estar conscientes de eso. Eventualmente en nuestra vida cristiana vamos a ir pasando los años y alguien dijo una vez que el cristianismo no se mide por años sino por décadas y si tú ya tienes diez, veinte o treinta años sabes de lo que estoy hablando, esas pruebas, ese desierto va a llegar a tu vida. Si tienes uno, dos o tres años quizá todavía no ha pasado pero déjame decirte que llegará ese tiempo de pruebas. 

Un día Job perdió todo, él estaba haciendo sacrificios cada día, estaba buscando el rostro de Dios pero un día perdió todo, él no lo esperaba y cuando ocurrió él adoró a Dios y el problema no es que vayan a venir esas pruebas, pero Dios conoce hasta dónde podemos resistir, dice 1 corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. Dios conoce nuestra debilidad, nos conoce más que nosotros mismos. De tal manera que cuando venga esa situación no pienses que Dios está en contra de ti o que quiere que caigas porque jamás va a ser el propósito del Señor, pero él conoce que podemos resistir y sabe que podemos salir victoriosos cuando llegan las situaciones duras.

Job a pesar de que estaba pasando esa situación tan difícil había decidido honrar a Dios, aunque no entendía lo que estaba pasando, y no tenemos que entender las pruebas que Dios nos pone para que podamos darle gloria a Dios, no tenemos que entender cuál es la razón porque muchas veces Dios no nos va a dar la razón de porqué nos pasan estas cosas, pero aun así Job estaba dándole gloria a Dios y diciéndole: “Yo no merezco nada, vine a este mundo sin nada y me voy sin nada, que el nombre de Dios sea bendito” y él no maldijo el nombre de Dios.

Cuando vienen estas situaciones es que Dios no está interesado en tu entorno físico sino en tu corazón. Él está buscando que nosotros seamos perfeccionados y muchas veces vamos a ser moldeados por el Señor por causa de pruebas difíciles, a través del fuego y de los golpes.

2. Todos enfrentamos el tiempo “fuera de tiempo”

Dice la Biblia en Salmos 51:1-4 “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.”  Es una realidad que va a venir, pero es otra realidad que es una cosa que vamos a tener que enfrentar. Cada cristiano vamos a enfrentar nuestras batallas y sí, cada cristiano batallamos con cosas similares: con la carne, con las tentaciones de Satanás, todos batallamos con esas cosas pero aun así habrá algunas situaciones específicas para tu vida que Dios va a tener que probarte y debemos de estar consientes que hay que pasar esa prueba y que podemos salir victoriosos pero aún así recordar que podemos fallar.

Oyendo a un predicador de E. U. contó una historia de su juventud. Él contaba que estaba el equipo de fútbol americano y se esforzaban para ganar los juegos y así fue durante una temporada ganaron hasta el tercer juego y ahora les tocaba jugar contra el equipo más difícil que tenían y en el equipo había un quarterback, él es la persona más hábil de todo el equipo, ese hombre tenía la responsabilidad de hacer el lanzamiento ganador, comenzó el juego y en el primer tiempo iban siete a cero pero ese joven tenía un defecto era bastante soberbio y su soberbia lo llevaba a pensar que era más que sus compañeros, así que él pensaba que esa armadura que tenía que ponerse era un estorbo para que él jugara mejor. Pasó el primer tiempo y este joven se fue, y no lo vieron por unos minutos. En el segundo tiempo le lanzaron el balón al quarterback y cuando lo tenía listo para lanzarlo no sabía él que todos del otro equipo estaba preparados para arrebatarle el balón y taclearlo y este joven  a punto de lanzar el balón fue interceptado por cuatro jugadores del otro equipo, lo taclearon no solo de enfrente, sino de los lados también, lo dejaron en el suelo y cuando lo fueron a ver sus compañeros estaba adolorido, estaba sufriendo bastante y pensaron que le habían sacado el aire pero lo que ellos no sabían era que en el medio tiempo el se había ido a quitar la protección y no solo le sacaron el aire sino que también le quebraron las costillas, llegó la ambulancia y se lo llevaron y ya no pudo jugar por el resto de la temporada.

Muchas veces nos estamos preparando para la vida cristiana y llega el punto en que decimos: “No me pasa nada, Dios esta conmigo” y pensamos que todo está bien pero el apóstol Pablo dice en Efesios 6:10-11 “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” No sabemos cuando va a llegar el día malo, tenemos una lucha contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes y dice el versículo 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Tú y yo podemos vivir la vida cristiana sin esa protección, sin la armadura de Dios y pensar: “Yo ya puedo, yo leo la Biblia y oro y no me tengo que preocupar más” y pensamos que podemos estar sin la armadura completa de Dios así como ese jugador, pero va a llegar el día malo, no solo va ser una situación en la que tú vas a poner a prueba tu cristianismo pero será un día tan malo que no te imaginas, y va a ser puesta a prueba no solo tu persona sino tu familia y quizá tu ministerio y  quizás todas estas cosas que van a pasar delante de ti van a ser tan duras que si no llevas toda la armadura de Dios vas a quedar no solo en el piso pero los daños van a ser bastantes graves que te pueden sacar de la iglesia y de las cosas de Dios y desgraciadamente perder tu familia.

El día malo puede llegar, va a llegar el tiempo fuera de tiempo a nuestra vida y cuando lleguen los días malos debemos de estar preparados. Cuando salimos en época de lluvia no pensamos: “Me llevo el paraguas, y ya que me haya mojado todo ahora si lo saco y me protejo” sería algo absurdo sino que salimos y lo abrimos y nos preparamos para que no recibamos el daño, pero el problema como cristianos es que pensamos: “Hasta que ya me pase, ahora si vengo a las cosas de Dios.

Necesitamos fortalecernos antes de que llegue el día malo, antes de que llegue la  tribulación y el día de prueba debemos de prepararnos en las cosas de Dios. Cuida tu corazón. El diablo va a usar esos tiempos para acusarnos y nos va a empezar a meter ideas en nuestra mente: “Mira, a ti nadie te quiere en la iglesia ¿para que vas? ni te saludan”, “para que estás orando tanto, ya llevas años orando por eso y no se te va a cumplir”, “eres un pésimo cristiano, hiciste la promesa con Dios y ya le fallaste una vez ya para que le haces promesa” y el diablo va a estar acusándonos y diciendo a nuestra consciencia que estamos mal y va a usar el tiempo de debilidad para que retrocedamos y echemos a perder nuestra vida. Debemos de estar conscientes que esos ataques van a venir y que debemos de confrontarlos.

Cada vez que pasas una prueba y creces más el diablo te está poniendo en la mira y él va a estar buscando ocasiones para poder atacarte. Sé consciente que la lucha viene y que debes de estar preparado para seguir adelante.

3. Vamos a fracasar en el fuera de tiempo

Dice Lucas 22:54-62 “Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos.  Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo. Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.” A veces pensamos que ya queremos darnos por vencidos y Pedro no estaba pensando que se quería rendir, él ya se había rendido. Vemos que él se lamentaba tanto por haber negado al Señor Jesús que él volvió a la pesca pensando que ya no servía para el ministerio, él había seguido al autor de la vida y le había fallado, él fue a la pesca y no pescó nada.

Cuando fracasamos las cosas van a salir mal. Las cosas que pudiéramos estar emprendiendo fuera de la voluntad de Dios nos va a salir en nada y como Pedro muy seguramente vamos a fracasar. A veces es fácil apuntar el dedo y decir “Ese fracasó”, pero todos vamos a fracasar. No solamente vamos a fracasar poquito, vamos a fallar personalmente, vamos a equivocarnos y vamos a cometer pecados y en nuestro hogar vamos a estar muy molestos. Vamos a llegar a la casa con todas las cosas del trabajo y le vas a contestar mal a tu esposa y te estarás desquitando de lo que te pasó en el trabajo y tu habrás fracasado como esposo porque dice la Palabra de Dios que debemos de amar a la esposa y tratarla como vaso más frágil. También le vas a fallar a tus hijos, vas a ser injusto con ellos, no vas a tener la compasión que dice la palabra de Dios, no les vas a estorbar y vas a fracasar como padre y quizás ellos van a crecer sin el temor de Dios porque tu fracasaste como padre y ellos van a irse al mundo y muy probable que ni siquiera habían sido salvos. No solamente como familia, también quizá vamos a fallar en el ministerio. Podemos estar trabajando y echándole ganas y aun así el diablo va a poner unas cosas  y nos vamos a salir. Así como Pedro pensaba que ya no podía hacer nada para el Señor así  podemos pensar. Quizás un día levantaste tu mano y dijiste que servirás al Señor de tiempo completo, pasó algo en tu vida y pensaste que ya no servías para el ministerio, ya no te fuiste a un instituto bíblico, ya no dedicaste tu vida y es más a duras penas te acuerdas de ese pacto que hiciste con el Señor.

Vamos a fracasar en nuestra vida de muchas maneras, pero no creas que somos cristianos perfectos que debemos de hacer todo bien y hay que esforzarnos pero no siempre nos va a salir. Si nos hacemos la idea de que no vamos a fracasar el dia que fracasemos vamos a pensar que lo arruinamos todo y que ya no hay otra oportunidad en nuestra familia, y cuando eso pase nos vamos a ir de la iglesia, podemos dejar el ministerio, podemos abandonar a nuestra esposa, podemos olvidarnos de nuestros hijos, vamos a dejar de leer la Biblia y orar, vamos a dejar de ganar almas, vamos a dejar de amar a Dios por causa de que fracasamos pensando que no deberíamos de fracasar. 

Debes de quitarte esa idea porque todos vamos a fracasar y no es que te lo desee pero es una realidad que somos débiles y vamos muchas veces a cometer errores pero tú no fracasas por meramente fracasar, no eres un fracasado por haber fracasado eres un fracasado si te rindes. Dice Proverbios 24:16 Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse;Tú no vas a fracasar porque ya te equivocaste una, dos o tres veces vas a  fracasar el día que digas: “Ya no me voy a esforzar más, voy a dejar a Dios, voy a dejar de venir a la iglesia.” Vas a fracasar el día que te rindas.

Pedro pensaba que ya había sido el fin de su carrera, así que él se rindió, fue a la pesca, lanzó la red toda la noche y no pescó nada, pero déjame decirte que a pesar de que él se había rendido Dios tenía planes para Pedro. Jesús fue con él, Jesús dijo que echara la red nuevamente y después ya no podía sacarla porque estaba totalmente llena y no solo eso sino que en Juan 21:18-19 dice: “De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.” De tal manera que Dios no había acabado con Pedro, no le dijo: “ya fracasaste, ya no me sirves para nada” antes bien le dijo: “¿Me amas? ¿estás dispuesto a hacer mi voluntad?” y Pedro le dijo que lo amaba y estaba dispuesto a seguirlo y en Hechos nos encontramos a un Pedro totalmente diferente, a Pedro predicando y miles de personas siendo salvas, a un Pedro que ya no le interesaba su propia vida porque él predicaba a costa de que iba a ser golpeado, encarcelado, él sabía que iban a venir cosas malas pero ya no le importaba porque él había aceptado la invitación de Jesús de seguirle hasta la muerte y eso nos quiere decir que a pesar de que vayamos a fracasar, Dios nos da una oportunidad y nos dice: Sígueme. 

Quizá vamos a terminar como ese hijo pródigo de pensar que estamos en el mundo, en el cual hemos tocado fondo pero tenemos un padre que nos puede esperar y ya no somos dignos de llamarnos su hijos pero queremos regresar  y cuando llegamos con Dios después de haber fracasado, él no nos dice que no le servimos casi nada, Dios nos recibe con los brazos extendidos y nos da una oportunidad nueva para que comencemos a restablecer nuestra vida, nuestro matrimonio, nuestra familia, y que le podemos servirle y podemos seguir creciendo y ser usados por el Señor. No creas en la mentira del diablo que si tú ya fracasaste no sirves para nada, más bien podemos ver el amor de Dios que cuando nosotros le fallamos él nos sigue amando.

4. Cuando es fuera de tiempo recuerda que Jesús nunca falla

Pablo estaba dando consejos a Timoteo para el ministerio, para su vida. Muy seguramente Pablo estaba escribiendo esta carta dándole su corazón a Timoteo no pensando que esa carta sería preservada por miles de años y que hasta la fecha la pudiéramos leer. Le da una verdad que para nosotros debe ser un alivio a nuestra alma que dice en 2 Timoteo 2:13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo. Jesús nunca nos va a fallar pase lo que pase. Me gusta como dice este pasaje “Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará.” Y pensaríamos que la respuesta del siguiente versículo sería lo mismo que si fuéramos infieles él también sería infiel con nosotros, pero no es así. Dios permanece fiel cuando nosotros fallamos, seamos honestos que nosotros vamos a fallar a otros hermanos, a otras personas e incluso inconversas y aun gente nos está fallando pero a pesar de todo esto, Dios no. Dios pudiera ver nuestro ejemplo y decir : “Estás fallando y yo no tengo porque contestar tus peticiones” pero a pesar de nuestras fallas y errores nos sigue amando y sigue siendo fiel. 

Tenemos que aprender la lección cuando estamos en tiempo de dificultad, cuando estamos pasando por ese tiempo fuera de tiempo las personas nos van a fallar pero Dios es diferente. Dios está dispuesto a ver nuestra debilidad y fortalecernos en él. Si conociéramos las debilidades de otros nos aprovecharíamos pero Dios no es así, él ve nuestra debilidad y él dice que en nuestra debilidad nos va a fortalecer más y nos da mayor gracia. Dios nos ama tanto que él está buscando que pongamos nuestra confianza en él y él nunca nos va a fallar, él va a tomar nuestras cargas y nos va a ayudar.

Pudiéramos ver bastantes ejemplos de gente que estaba fallando, que estaba tomando una mala decisión y que Dios no los dejó. Lo podemos ver desde el inicio de la creación, Adán y Eva habían pecado y Dios pudo haberlos borrado de la faz de la tierra y crear un nuevo Adan y Eva, hubiera hecho una nueva creación, pero él no lo hizo así. Dios no te va a tomar y quitarte, Dios te va a tomar y te va a decir ya te equivocarte pero yo estoy contigo. Dios vio a un rey David que estaba haciendo la voluntad de Dios, ese hombre conforme al corazón de Dios miró a Betsabé y pecó y leemos en Salmos 51 que estaba arrepentido y Dios lo miró y perdonó y no solo eso también bendijo su reino y a su descendencia. Salomón fue bendecido  lo pudo haber quitado porque le había fallado a Dios, pero a pesar de sus fallas Dios lo siguió usando y teniendo parte con sus hijos. Dios no les dio la espalda. Dios vio a Ezequias un hombre que estaba buscando a Dios y que en su momento se llenó de soberbia pero cuando él se humilló, Dios lo miró y le dio quince años más de vida. Dios vio a Sansón un hombre que hacía su voluntad, que estaba haciendo lo que su carne le daba a entender, pero en su último momento de vida le dijo: “Señor, por favor dame la fuerza, quiero hacer algo por ti” y Dios le dio otra oportunidad. Marcos un hombre que había sido desechado y que había fallado en el primer viaje misionero, Pablo dijo después él me es útil para el ministerio y Dios lo usó para escribir el evangelio por causa de que Dios no le había dado la espalda. Elías un hombre que le dijo al Señor que lo matara, pero Dios le dijo: “Sigue adelante porque hay otros que se han parado firmes por mi nombre, ve y predica.”

Nos encontramos ejemplo tras ejemplo de gente que es como nosotros, gente pecadora que falla y fracasa pero que no se quedaron en el suelo sino que se levantaron y fueron usados por Dios y miraron su fidelidad. No te rindas cuando sea fuera de tiempo.

El fuera de tiempo es una realidad pero también es una realidad la fidelidad de Dios. Te quiero animar a que podamos recordar que nosotros vamos a fallar, que no creas las mentiras del diablo que si ya fallaste ya no tienes más quehacer, que no creas en lo que muchas veces personas van a decir: “ya la regaste, ya no tienes otra oportunidad”, que tu puedas fortalecerte no solo cuando son tiempos de bendición sino que tu estés firme a tiempo y fuera de tiempo

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