¿Qué te puede llevar a la depresión y cómo salir?

1 Reyes 19:1-4

1 “Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas.

2 Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.

3 Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.

4 Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.”

Elías acababa de tener una victoria en el capítulo 18. En este capítulo nos encontramos que Elías estaba hablando con el pueblo de Israel y les dijo que tenían que elegir si Jehová es Dios o si Baal era Dios. En ese tiempo Baal tenía 450 profetas y Asera 400. Elías les dijo que iban hacer unos sacrificios y dejar que el dios que fuera Dios mandara fuego del cielo. 

Los profetas de Baal y Asera comenzaron. Ellos bailaban y gritaban que mandara fuego del cielo desde las nueve de la mañana a medio día y así estaban como locos gritando y Elías les decía, “Griten más fuerte, Quizás está dormido, quizás está comiendo” y no cayó fuego del cielo.

Después fue el turno de Elías y pusieron doce piedras y echaron cubetas de agua y él comenzó a clamar y dice 1 Reyes 18:37-40 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios! Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló. Elías no tenía miedo a 850 profetas, él pudo ver la mano de Dios y el fuego del cielo que cayó. Elías estaba bien animado y terminaron con todos lo profetas de Baal y Asera. Pero en el capítulo 19 Acab, el rey de Israel le dijo a su esposa Jezabel todo lo que había hecho Elías y cómo había matado a sus profetas. Casi me puedo imaginar a Jezabel diciéndole a Acab: “Y ¿por qué no agarraste a Elías y lo mataste tú?” Jezabel dijo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. Ella estaba bien enojada y todo esto llevó a Elías a decir en el versículo 4 “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.

Quiero hablar acerca de que llevó a Elías a la depresión y cómo salió de esta.

¿Qué llevó a Elías a decir “Ya no quiero vivir”? ¿qué llevó a Elías a la depresión? La depresión es algo real, es algo que lleva a una persona a no querer salir, a no querer levantarse, a no querer vivir, a quedarse acostado, a no querer comer, a estar sola, a no querer platicar con nadie y eso es lo que quiere el diablo.

El diablo quiere que terminemos en una cama sin hacer nada, deseando morirnos porque le servimos más tirados y deprimidos en una cama que ganando almas, que viniendo a la iglesia, que sirviendo al Señor, que leyendo la Biblia y orando o haciendo algo por el Señor. El diablo está contento cuando caemos en una depresión.

El error de Elías

1. Escuchó la voz del diablo

El primer error de Elías fue que escuchó la voz de Jezabel. En otras palabras escuchó la voz del diablo. Comenzó a escuchar al diablo que le decía: “Mira Elías no te quiero vivo, te quiero matar, ¿para que me sirves? Muérete Elías.” Y esa es la misma noticia que en los últimos meses hemos escuchado una y otra vez. Esa es una noticia que ninguno queremos escuchar, no queremos escuchar que vamos a morir o que nos vamos a infectar, pero ¿cuánta gente se está suicidando y ni siquiera se han enfermado? pero están cayendo en una depresión, en un pánico y miedo.

Jóvenes y adultos se están suicidando y aún adolescentes de diez y doce años que se están quitando la vida, que están escuchando la voz del diablo que les dice: Ya no te quiero, mátate no sirves para nada y mira tu familia cómo te trata, tu novia te dejó, no pasaste el examen, tienes tantos problemas… Mejor mátate” Eso es lo que dice el diablo.

Dice Filipenses 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Si estamos vivos nuestro deseo debe de ser agradar a Jesús porque él nos salvó. El cristiano no debería de tener miedo a morir, el problema es que quitamos nuestros ojos de Cristo y lo ponemos en las circunstancias. Dios sabe cuando es nuestra hora, él sabe cuando nos toca. Sí debemos de tener cuidado durante esta pandemia pero deja de poner tus ojos en la pandemia, en el miedo, en el temor y por tus ojos en Cristo. Entre mayor es tu miedo es menor tu fe que tienes en Dios. Tienes que escoger entre miedo o Dios, entre tu temor o tu Creador.

Deja de escuchar esas voces, esas voces que dicen que no sirves para nada, que lo dejes todo y te mueras.

2. Entró en pánico

Elías entró en pánico y comenzó a decir “Me voy a morir” y sí estaba en riesgo su vida pero dice 1 Reyes 19:3 Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, ¿Por qué no vio el peligro cuando estaba con 850 profetas de Baal? Porque Elías confiaba en la presencia de Dios. Dice 1 Reyes 17:1 Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. Elías sabía que la presencia de Jehová estaba con él y en el capítulo 19 ¿ya se había ido la presencia de Jehová? ¡No! Sino que comenzó a escuchar a Jezabel que lo quería matar y él entró en pánico.

Lo peor que podemos hacer es entrar en pánico. Nosotros que creemos en Dios que sabemos de la presencia de Dios sabemos que Dios está con nosotros porque él nos sustenta con la diestra de su justicia, él es nuestro amparo, es como un poderoso gigante, él está para ayudarnos y defendernos pero en vez de que Elías escuchara la voz de Dios, escuchó la voz del diablo. 

Nuestro nivel de miedo determina nuestro nivel de fe. Mientras más miedo tengamos nuestra fe está por los suelos.

3. Escapa a Beerseba

Dice 1 Reyes 19:3 “Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, Beerseba esta hacia el sur de Damasco, hacia el sur de Jerusalén. Aproximadamente a 100 kilómetros de Jerusalén. Era casi la última ciudad de Israel.

La Biblia frecuentemente dice “desde Dan hasta Beerseba” desde Dan lo más norte hasta Beerseba lo más sur. El decía que tenía que huir. Un cristiano nunca huye, debemos de enfrentar los problemas, no debemos de escapar. Enfréntate a tus problemas. Pero Elías se fue.

Cuando David se enfrentó con Goliat  no se dio la media vuelta porque lo vio muy grandote sino que corrió hacia él y tomó la piedra, la lanzó y lo mató. Pero Jonás huyó de la presencia de Jehová y se fue para Tarsis. No quieras escapar a Beerseba, no huyas de tus problemas y te olvides de Dios, no escuches la voz del diablo, al contrario busca y escucha la voz de Dios.

4. Eligió quedarse solo

Uno de los síntomas de la depresión es querer estar solo. Cuando alguien tiene depresión no le llama a los amigos para que vayan a la casa y lleven pizza, unas papitas, unas cocas y hacer una gran fiesta sino que quiere estar solo. Dice el versículo 3 y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. Elías dejó a su criado fiel que lo apoyaba y animaba, él se quedó solo y le dijo a su siervo, “Quédate aquí yo me voy a ir al desierto, porque nadie me quiere, me van a matar”. Cuando llegó al desierto dijo: Basta ya Jehová, ¿para qué quiero la vida? Esa es la depresión. La depresión es querer quedarse solo. 

No busques la soledad. Dale gracias a Dios por tus amigos de la iglesia, por tu esposa, por tu esposo, por tus hijos. Dice la Palabra de Dios en Proverbios 28:24El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano. Y si tú dices que no tienes amigos en este mundo, comienza a buscar amigos, sé amigo de alguien.

Elías tenía a su criado y ahora lo estaba rechazando. La oportunidad para una persona que está cayendo en depresión son buenas amistades.

Un pastor en Estados Unidos cayó en depresión el año pasado más o menos en abril hasta el mes de diciembre. El dijo, “Es un lugar horrible, de caos, de oscuridad, yo quería suicidarme, quería tomar mi propia vida. Gracias a Dios que no tome ninguna pastilla, ni ningún cuchillo, ni ninguna pistola”. Eso hace la depresión. Llega uno a lo más bajo que quiere morirse pero este pastor le da gracias a Dios por su esposa porque ella comenzó a poner versículos de la Biblia en la casa, lo animaba, le recordaba que tenía un gran Dios y eso es lo que hace un amigo, una buena esposa, un buen esposo.

Los amigos de Job no eran tan buenos animadores, le decían, “¿qué pecado habrás hecho?” No seas como los amigos de Job. Si conoces a alguien que está en depresión animalo, llámale, y dile: Estoy orando por ti. No hay nada mejor que un amigo que está orando por alguien más.

5. Entró al desierto

Dice el versículo 4 Y él se fue por el desierto un día de camino, Elías entró a un lugar desierto. Cuando alguien entra a un lugar así, no hay comida, no hay felicidad, no hay tranquilidad, ¿a quien le gusta un desierto, un lugar caliente donde hay solo hay arena? Elias de milagro encuentra un árbol y debajo de este enebro se quedó dormido. Un enebro es un árbol de dos metros que parece un árbol de navidad, no es árbol de sombra frondoso, es un árbol conífero, casi como un arbusto y él lo encuentra y se mete ahí y dice ”Me quiero morir”.

Un error que alguien comete en la depresión es irse más al desierto, a un lugar donde no hay de comer, inhóspito, no se bañan, no quieren trabajar, ni sonreír y quieren morirse. Que Dios tenga misericordia si tú estás pasando por una depresión así pero Él tambien tiene la solución.

La solución de Elías

1. Elías comió lo que Dios le mandó

¿Qué hizo Dios por Elías? Dice en el versículo 5 Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Llegó el Ángel de Jehová a donde estaba Elías. Dios va y nos busca hasta donde estamos.

Cuando Elías estaba en un río, los cuervos traían carne y pan. Era Dios a través de estos cuervos. y estos cuervos son como nosotros ¿te ha tocado que alguien llega a tu puerta y te dicen aquí le traje esta comida? Y eso nos anima. y esos cuervos son como nosotros cuando animamos a alguien mas y le llevamos un pan, una carne y Dios nos usa para que seamos de ánimo a alguien más y Elías estaba en ese arroyo de Querit y Dios mandó a esos cuervos, manda a esos hermanos a alguien para que le lleve de comer, un dinerito, que le diga que está orando y llegaba esos cuervos y Elías no estaba en depresión se la estaba pasando bien chevere en ese río, pero Elías ya no estaba en un río sino en el desierto en lo más profundo de su vida, en un lugar de oscuridad, de opresión, no quería salir de ese lugar y entonces Dios ya no mando a alguien más sino que él personalmente fue y él tiene tanta misericordia de nosotros porque va a buscarnos hasta donde estamos.

Él lo encontró acostado debajo de un enebro y tocó a Elías y él se levantó y comió. Algo que necesita una persona en depresión es comer. Qué interesante es que podemos dejar de comer para ayunar y eso agrada a Dios o dejamos de comer para morir y hundirnos más en nuestra depresión y eso no agrada al Señor. De tal manera que podemos apartarnos al desierto a orar para buscar al Señor o nos podemos apartar al desierto para hundirnos más en nuestra depresión y eso no le agrada al Señor.

Elías no estaba dejando de comer porque estaba ayunando y buscando la presencia del Señor sino que dejó de comer porque quería morirse y Dios lo levantó y le dijo que comiera. Si tú estás en depresión lo que tienes que hacer cuando viene Dios y te dice: ¿Qué estás haciendo? Levántate y come, es obedecer a Dios y cuando te dice come estamos hablando de una comida material. Cuando alguien está en depresión y no ha comido en muchos días lo primero que necesita es comer, porque está débil.

Dice el versículo 6 y 7Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta. ¿Sabes qué hubiera pasado si el angel de Jehova no hubiera vuelto? Elías se hubiera muerto, pero ahí está la misericordia de Dios. La misericordia es que no nos deja y tiene compasión. El le dijo: “Despierta”, no lo regañó, no lo criticó, no le dijo eres un menso, o un tonto sino que le dijo come y a una persona que esta en depresión no tienes que llegar y decirle eres una tonta solo dile levántate y come y ya y si se quiere dormir otra vez que lo haga y después de tres o cuatro horas regresa y dile, come.

Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.

La primera comida que necesitamos es la material y la segunda es la espiritual dice Mateo 4:4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

2. Eías confesó su pecado a Dios

Dios le preguntó en 1 Reyes 19:9 “¿Qué haces aquí, Elías?” Dios le dijo a Elías que fuera al monte y cuando nos imaginamos un monte nos imaginamos que debemos de llegar a la cima del monte y Elías en vez de ir a la cima llega a Horeb y se metió a una cueva y le dice Dios ¿Qué haces Elías? y Elías respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. ¿Quien iba a encontrar a Elías hasta el monte sinaí? Nadie. Elías tuvo que confesar su pecado. 

Dios sabía dónde estaba Elías pero cuando Dios te pregunta ¿Que haces aquí? Quiere que empieces a reconocer tu pecado y tus errores. 

Dios quería que Elías reconociera que ese lugar no era bueno para él, el estar escondido, huyendo, el estar temeroso y estar pensando que lo iban a matar cuando Dios lo llevó hasta el monte Sinaí. 

El monte Sinaí fue donde Moisés subió cuarenta días y cuarenta noches y ese lugar es de encontrarse con Dios y lo que Dios quería es que Elías se encontrara con él, pero Elías se quedó en una cueva y no quiso subir. Dios quiere que subas a su presencia.

3. Elías contempló el poder de Dios

Dice la Palabra de Dios en 1 Reyes 19:11-13 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.  Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? Dios mostró su poder a Elías. En otras palabras Dios le dijo: “Yo sigo siendo Dios, yo tengo todo el poder, no tienes que estar tirado, levantate, haz algo” y luego le dijo: “Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.” 

Nadie mató a Elías, Dios se lo llevó en un carro de fuego. Elías tenía tanto miedo pero él comió, confesó su pecado, Dios le mostró su poder y le dijo que no había terminado con él y que regresara. Elías regresó y continuó haciendo la obra de Dios.

Cuando Elías comenzó a escuchar la voz de Dios, todo comenzó a mejorar y cuando escucho la voz de Jezabel todo se comenzó a desmoronar. No escuches la voz del diablo porque te quiere llevar a un lugar de depresión, escucha la voz de Dios porque él tiene planes y propósitos para que sigas adelante y hagas mas para Dios.

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