NO HUYAS A EGIPTO

Pastor Arturo Muñoz 

Jeremías 42:1-6 

42:1 Vinieron todos los oficiales de la gente de guerra, y Johanán hijo de Carea, Jezanías hijo de Osaías, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,

42:2 y dijeron al profeta Jeremías: Acepta ahora nuestro ruego delante de ti, y ruega por nosotros a Jehová tu Dios por todo este resto (pues de muchos hemos quedado unos pocos, como nos ven tus ojos),

42:3 para que Jehová tu Dios nos enseñe el camino por donde vayamos, y lo que hemos de hacer.

42:4 Y el profeta Jeremías les dijo: He oído. He aquí que voy a orar a Jehová vuestro Dios, como habéis dicho, y todo lo que Jehová os respondiere, os enseñaré; no os reservaré palabra.

42:5 Y ellos dijeron a Jeremías: Jehová sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hiciéramos conforme a todo aquello para lo cual Jehová tu Dios te enviare a nosotros.

42:6 Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehová nuestro Dios al cual te enviamos, obedeceremos, para que obedeciendo a la voz de Jehová nuestro Dios nos vaya bien.

Aquí había un grupo de personas dirigidos por Johanán el cual ahora estaban hablando con Jeremías y ellos estaban diciéndole  a Jeremías:

– Por favor Jeremías consulta a Jehová nosotros queremos hacer la voluntad de Dios. 

y dice acá versículo 6 “Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehová nuestro Dios al cual te enviamos, obedeceremos” 

¡Qué tremendo sería cuando nuestros hijos vinieran y nos dijeran “papá yo quiero obedecerte siempre, tu solamente dime lo que nosotros tenemos que hacer, sea bueno o sea malo a tu voz obedeceré, y eso es lo que yo voy hacer”! ¡Que bendición sería! ¿Amén papás? 

Y qué bendición sería que nosotros de la misma manera vayamos con Dios y le digamos a Dios “Señor, no se que hacer, tengo problemas, tengo dificultades, aquí estoy en una “Y” y no se si ir para la derecha o para la izquierda, no se que decisión tomar, pero oro a Ti y te pido que Tu me ayudes a tomar una buena decisión” 

Quizá hay un jovencito que dice “Señor, yo no sé con quién casarme, con María o con Josefina; María sabe cantar, Josefina sabe tocar el piano, y ésta está bonita, pero ésta está más bonita y yo no se que hacer” Y oras a Dios y le dices “Señor, sea bueno, sea malo, lo que tu me digas, yo estoy dispuesto o dispuesta a hacer”

Johanán estaba diciéndole a Jeremías algo muy importante, de una decisión para dejarla en manos de Dios y hermano cada decisión que tu tomas; muchas veces las tomamos muy a prisa, las tomamos sin pensar, sin ver que será lo que Dios quiere que yo haga, qué será lo que Dios quiere que yo haga con mi trabajo, con mi familia, con mi matrimonio; “Señor guíame, ayúdame a tomar una buena decisión” 

Y luego dice Jeremías 42:6b para que obedeciendo a la voz de Jehová nuestro Dios nos vaya bien.”

¡Wow! ¡Que tremendo! Que Johanán sabía que obedeciendo a la voz de Dios te puede ir bien, papá, mamá obedeciendo a la voz de Dios te puede ir bien, nos puede ir bien.

Pero ¿cómo terminamos aquí? ¿Cómo sucede aquí? ¿Cúal es el problema?

El problema es que ellos están en un momento decisivo para tomar una decisión no muy sencilla, ellos han ido al encuentro contra Ismael. ¿Quién es Ismael? Ismael fue una persona que se levanta Gedalias, ahorita les voy a tratar de explicar cómo está aquí la cosa.

Aquí está Johanán, Johanán quiere hacer lo que Dios dice que quiere hacer. 

Ismael era malo, muy malo, Ismael acaba de hacer una matanza, acaba de matar a unas ochenta personas, acaba de llegar a Mizpa, y cuando Ismael llega a Mizpa estamos hablando del territorio de Israel, él mata a todos los judíos de Mizpa, mata a todos los soldados de los caldeos y mata al rey, al gobernador que estaba puesto “Gedalias” 

Gedalias había quedado en el remanente de Israel puesto por Nabucodonosor.

Entonces aquí está el rey Nabucodonosor y Nabucodonosor aquí está, bien jefe, bien rey, el rey Nabucodonosor manda a un capitán para poner a Gedalías como gobernador, antes del gobernador había otro más que era Sedequías, ese ya desapareció de la historia.

Y aquí está Jeremías, y Jeremías es un profeta ¿qué pasa con Jeremías? Ya lo estamos viendo al inicio de la historia; Jeremías comienza a predicar y él comienza a predicar diciendo “¿Saben qué? Viene el rey Nabucodonosor y lo que tienen que hacer en vez de pelear contra Nabucodonosor ustedes tienen que ponerse a sus órdenes, Dios está haciendo esto” A los principales a los príncipes no les gusta lo que Jeremías está diciendo y entonces lo meten a una cisterna ¿Si se acuerdan cuando lo meten a una cisterna? está en la cisterna Jeremías; Ebed Melec lo rescata de la cisterna, va con el rey Sedequías y le dice: -”Rey por favor va a morir Jeremías, mire, esta muy flaquito, el come mucho, va  a quedar bien falquito, hay que rescatarlo”¡Y lo recatan! Pero Jeremías le dice al rey al rey Sedequías: -”Oye rey ¿sabe que? Usted tiene que ponerse bajo las órdenes del rey Nabucodonosor” y entonces lo recatan, pero el rey no quire hacer caso aun a pesar de que él confía en Jeremías, huye y dice la Biblia que le sacan los ojos y degollan a sus hijos en frente de él y se lo llevaron cautivo al rey Sedequías y entonces viene el capitán y pone a Gedalías como gobernador. Ahí está el gobernador, pero antes de que quede el, hay un cuate muy malo que se llama Ismael; Ismael se la pasa matando a gente, dice la Biblia que invita a comer a Gedalías, le dice “¡Vente a comer!” 

Ya le habían dicho a Gedalías 

-Ismael te quiere matar 

Y él dijo 

– ¡No! ¡Cómo! si hasta me invito unos tacos 

Y se van a comer juntos, ¡Bien cuates! y después de la comida, éste cuate (Ismael) lo mata al gobernador (Gedalías) y éste ya  muere y a la tumba se va.

Algo interesante es que el rey Nabucodonosor le dice a Jeremías:

-Mira Jeremías ¿qué quieres hacer? ¿quiere irte conmigo allá a Babilonia? o ¿Te quiere quedar? 

Y Jeremías dice:

– No, yo me quedo

Se queda Jeremías, Nabucodonosor se va, deja a su general. 

Pero aquí ésta Ismael, él es malo, Ismael hace un pozo, en donde mata a casi toda la ciudad de Mizpa, los echa en el pozo, echa ahí a los soldados, echa a ochenta persona que viene ahí; y viene lo malo de Ismael.

Ismael al siguiente día sale llorando cuando venían ochenta hombres

(llorando) – ¿Te acuerdas de Gedalías?

-¡Sí! ¿Qué le pasó?

-¡Lo mataron! Vente acompáñame

Y llegan todos estos ochenta hombres e Ismael los mata a todos

¡Sí que era malo Ismael!

Aquí está Ismael y era malo, y  entonces, aquí aparece Johanán. 

Y Johanán dice:

-¡Vamos hacer algo! ¡Tenemos que hacer algo! ¡Vamos a ir contra Ismael! Y toma a hombres valientes Johanán porque él era muy valiente. Y Johanán toma hombres valientes y van a luchar contra Ismael y ¿Saben que hizo Ismael?… Huye ¡el cobarde! 

¡Huyó! 

Huye y entonces Johanán dice ¡Wow! ¡Que tremendo soy! Y de repente se encuentra a Jeremías, y le dice:

-Jeremías no sabemos que hacer, pero ve y consulta a Jehová tu Dios para que nos diga que hacer, sea bueno o sea malo, lo que sea, nosotros ¡yo! ¡Voy a obedecer a Jehová! ¡Porque eso es lo que yo quiero hacer!

Pero ¿Será que eso era lo que quería hacer Johanán!

Vea lo que dice la Biblia en 

Jeremías 41:15 Pero Ismael hijo de Netanías escapó delante de Johanán con ocho hombres, y se fue a los hijos de Amón. 

41:16 Y Johanán hijo de Carea y todos los capitanes de la gente de guerra que con él estaban tomaron a todo el resto del pueblo que había recobrado de Ismael hijo de Netanías, a quienes llevó de Mizpa después que mató a Gedalías hijo de Ahicam; hombres de guerra, mujeres, niños y eunucos, que Johanán había traído de Gabaón; 

41:17 y fueron y habitaron en Gerutquimam, que está cerca de Belén, a fin de ir y meterse en Egipto, 

¿Cuál era el propósito de Johanán?

El propósito de Johanán era que él quería ir a Egipto, ese era su propósito, el fin, dice a fin de ir y meterse en Egipto, No solamente se iba acercar se iba a meter a Egipto. Y ¿sabes que representa Egipto? Egipto representa el mundo, Egipto representa nuestra vida pasada, Egipto representa lo que éramos antes; y si hay algo que Dios no quiere que hagamos es que nuestra vida cristiana, cuando estámos teniendo victorias, se nos suba un poquito a la cabeza y digamos: “A pues lo mejor que yo puedo hacer es regresar a Egipto”

Y esto es de lo que te quiero hablar hoy “No huyas a Egipto” ¡Cobarde!

¿Amén?

Él (Johanán) no era realmente un cobarde, había ganado, había demostrado que todo lo que había hecho ese malo de Ismael (no se fueron a golpes, a la batalla) pero logra rescatar a la gente, a un pequeño remanente, ahora él está a punto de tomar una decisión, pero él tiene miedo de algo, él tiene miedo de Nabucodonosor, porque no quiere que Nabucodonosor venga y le vaya hacer daño. 

¿Sabes lo que representa Babilonia y Nabucodonosor?

Babilonia y Nabucodonosor representan pruebas en nuestras vidas, y van a venir pruebas a nuestras vidas ¿o no? ¡Van a venir pruebas! 

Lo que Jeremías estaba predicando, Jeremías predicó a Sedequías “¡Hey no huyan ponganse a sus órdenes!” Lo matan al rey Sedequías y luego a Jedalias le dice: “¡Hey no huyas y obedece!” Y ahora aquí a Johanán: “Mira Johanán ¡tu quedate!” Pero muchas veces es más fácil huir a nuestros problemas y huir a las pruebas, huir a las dificultades que enfrentarnos a ellas. 

Johanán ya se había enfrentado a Ismael y ganó, pero ahora cuando está realmente preguntandole a Jeremías, “¡Hey Jeremías! ¿Qué hago?” El (Johanán) ya se había mentalizado que es lo que iba hacer con su vida. Y esto me recuerda muchas veces cuando alguien viene con el pastor y dice: “Pastor estoy pensando irme a Estados Unidos, porque allá hay mucho trabajo, allá hay dinero. ¡oh Pastor! y cuando me vaya voy a mandar mis diezmos, no pastor y mi familia va a estar muy bien, y nada más me voy a ir dos años, pero al final de dos años, regreso. Pastor ¿cómo ve?” y el pastor ¿qué le dice al hermano?

-Hermano no se vaya, no se vaya hermano, aquí está su familia, aquí está su hogar, aquí está su iglesia, aquí están sus hijos, mire a sus hijos, tienen tres, cuatro años, cinco años, ¡hermano no se vaya! ¡quédese hermano! ¡quédese! 

Pero el hermano ya había tomado una decisión.

“¡Oh pastor! ¡Lo que usted me diga!” 

¿Qué es lo bueno para el? ¡Irse! Sea bueno o sea malo. ¿Qué es lo malo para el?… Quedarse.

¡Oh! si es malo me quedo, pero si es bueno, no importa pastor, lo que Dios diga. Pero ¿qué hizo Johanán? 

Vamos a ver lo que hizo Johanán

Johanán ya había tomado una decisión, él ya había dicho “yo voy a ir a Egipto a fin de ir y meterse en Egipto” Ya la decisión estaba tomada para Johanán, pero vea lo que dice en el versículo tres, Johanán le dice a Jeremías: – “Jeremías habla con Dios,”

Jeremías 42:3 para que Jehová tu Dios nos enseñe el camino por donde vayamos, y lo que hemos de hacer.

¿Sabes lo que estaba diciendo Johanán? 

Johanán estaba diciendo: “ Jehová no es mi Dios, pero es tu Dios” para que Jehová tu Dios, Él nos diga que hacer.

¿Sabes lo que dijo Moisés a faraón? 

Moisés le dijo a faraón:

– Vamos a ofrecer nosotros sacrificios a Jehová nuestro Dios. 

Moisés está hablando con faraón rey de Egipto y le estaba diciendo Aarón y yo y todo el pueblo vamos a ir a ofrecer sacrificios allá a un monte, porque Jehová es nuestro Dios.

¿Sabes lo que le dijo Caleb a Josué cuando estaban hablando?

Le estaba diciendo:

– Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades Barnea a reconocer la tierra y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón y mis hermanos los que habían subido conmigo hicieron desfallecer el corazón del pueblo, pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. 

Para Moisés Jehová era su Dios, para Caleb Jehová era su Dios, para David. 

David dice: Y David dijo a Salomón

-Hijo mío en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de Jehová mi Dios. 

Para hacer la voluntad de Dios ¿sabes de lo primero que tenemos que cerciorarnos? Tenemos que cerciorarnos de que Jehová es mi Dios. Para saber qué es lo que Dios quiere que yo haga, debo ser yo su hijo y Dios tiene que ser mi padre, es como si yo fuera con el hijo del vecino y le diga: “oye sabes que hazme un sandwich de jamón y queso” y el va a decir “bueno bueno y yo ¿por qué? ¡Ni lo conozco!” 

Los vecinos aquí en Puebla no nos conocemos ¿amén? 

Me va a decir “en primera ¿usted quién es?” 

– Bueno yo he sido tu vecino por los últimos veinte años.

– ¡Ah! OK y ¿por qué quiere que le haga ese sandwich? 

– ¡Por qué yo quiero! 

¡No! ¡Pues no va a querer! 

Yo le puedo decir a mis hijos y mis hijos me pueden obedecer a mí y cuando Dios me dice que yo haga algo, primero yo debo de ser su hijo, ser hijo de Dios.

Y Johanán le dice a Jeremías 

– Oye Jeremías ¿por qué no vas y hablas con Dios? y le preguntas a tu Dios que es lo que quiere que hagamos. 

Otra cosa que podemos ver acá, dice en el versículo seis

Jeremías 42:6 Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehová nuestro Dios al cual te enviamos, obedeceremos, para que obedeciendo a la voz de Jehová nuestro Dios nos vaya bien.

Nunca pienses que la voluntad de Dios puede ser mala, la única manera en la que podamos pensar que la voluntad de Dios puede ser mala en mi vida, es cuando yo ya tome mi propia decisión. 

Cuando ya tomaste tu decisión, qué es lo que vas hacer, cuando ya tomaste tu decisión y dijiste “ok, yo se que ya no debo tomar ni una gota de licor” voy a ir al pastor y decirle:

– ¿qué querrá Dios que yo haga? 

– Hermano que ya no tome.

– ¡ok! pero eso es bien malo, eso como que no me gusta, yo ya tomé mi propia decisión.

Ya dije “¡Ah! ¡Yo ya sé lo que yo quiero hacer! Pero nada más como que el pastor piense, o Dios como que piense que quiero seguirle a Él.

Tomamos decisiones antes de consultar a Dios, tomamos decisiones muchas veces sabiendo que son dañinas para mí, tomamos decisiones muchas veces sabiendo que son dañinas para nuestra familia, y muchas veces por nuestro egoísmo, pensamos en “yo”, pensamos en lo que es más importante para mí, pensamos en lo que a mi me puede afectar si quizás yo sigo con esta relación, si quizás yo sigo con la iglesia, si quizá sigo con lo que Dios me dice, no mentir, no robar, ¡oh! pero si Dios me dice que no robe, me va a afectar porque ya no voy a tener esto, ya no voy a tener aquello y ya no voy a tener esto; y entonces me afecta a mí, y cómo me afecta a mi pienso que la voluntad de Dios es mala. 

Veamos lo que dice Romanos 12:1-2 

Cuando pensamos que su voluntad es mala, es porque yo ya me hice a la idea de lo que es bueno para mí, bueno para mí es robar, bueno para mí es irme a los Estados Unidos y ganar dinero, bueno para mí es meterme en este negocio en donde quizás estoy cometiendo fraude, bueno para mí es quizás llegar a golpes con alguien porque pues no entiende, bueno para mí es seguir con drogas y alcohol porque es lo que me gusta, pero Dios dice: ¡Hey! Mi voluntad es buena 

Romanos 12:1-2

12:1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

12:2 No os conforméis a este siglo, (o sea a este mundo, Dios no quiere que te hagas como este mundo) sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Sabes, la voluntad de Dios es buena, Johanán dijo “¡oh! Jeremías lo que Dios quiera, sea bueno para mí o sea malo para mí, no importa; eso es lo que vamos hacer” Y si lees con detenimiento el versículo seis, pareciera que hasta Johanán le hace (una acción de juramento) “Te lo juro, por mis chanclas de uniroyal” no se como le haya hecho.

“Te lo prometo y te lo juro”

Y así pareciera que así lo está diciendo, “Nosotros lo vamos hacer”. Pero Johanán ya había tomado una decisión.

Hermano ¿cuáles son las decisiones que ya has tomado? Que no importa lo que diga Dios tu dices “¡Ay! yo sigo con mi decisión, yo sigo con mi decisión, ya escuché, ya Dios ya me dijo, lo leí y no le debí de haber leído porque cada vez que leo la Biblia, Dios me dice que ya debo de hacer o no debo de hacer” Pero la voluntad de Dios es buena, y dice “Ve y consulta a Dios” 

Jeremías 42:7 Aconteció que al cabo de diez días vino palabra de Jehová a Jeremías. 

Al cabo de ¿Cuánto? Diez días 

En ocasiones Dios no te va a mostrar su perfecta voluntad inmediatamente, en ocasiones vas a tener que esperar unos cuantos días. Johanán quizá regresaba a Jeremías diciendo:

 – Oye Jeremías (día número uno) ¿Que te respondió Dios?

Y Jeremías dice:

– ¿Sabes que? no me ha respondido nada Dios.

Día número dos.

– Jeremías ¿qué te respondió dios?

– No me ha respondido nada Dios 

Día número tres.

– ¿Qué te ha respondido Dios?

– No me ha respondido nada Dios 

Hermano, hermana cuántas veces queremos que Dios nos responda rápido.

¡Oh! ya me desespere ¿qué tengo que hacer?

¡Se paciente hermano, se paciente hermana!

En ocasiones va a tomar diez días, en ocasiones van a pasar veinte días, en ocasiones tienes que continuar orando, y si tienes duda mejor no lo hagas. 

Joven, señorita, te recomiendo algo, que cuando te cases tengas una completa paz en tu corazón, que digas “yo se que ella (en el caso de ser un jóven porque tenemos que clarificar) es la voluntad de Dios para mi vida” y tienes cien por ciento de paz en tu corazón; pero si estás dudando ¡Sigue orando! ¿Amén?

Si estás dudando pídele al Señor, no le digas “¡oh Señor! ya, ya en diez días me caso y ya no se que hacer ¡contestame!” y Dios no contesta y “bueno pues le voy a entrar, no importa” ¡No! Ora a Dios y busca la buena voluntad de Dios. 

Dice ahí que finalmente Dios le da una respuesta a Jeremías 

Jeremías 42:8 Y llamó a Johanán (Johanán ¡ya llegó la respuesta!) hijo de Carea y a todos los oficiales de la gente de guerra que con él estaban, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor; 

42:9 y les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel, al cual me enviasteis para presentar vuestros ruegos en su presencia: 

42:10 Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificaré, y no os destruiré; os plantaré, y no os arrancaré; porque estoy arrepentido del mal que os he hecho.

42:11 No temáis de la presencia del rey de Babilonia, del cual tenéis temor; no temáis de su presencia, ha dicho Jehová, porque con vosotros estoy yo para salvaros y libraros de su mano; 

Era algo sencillo, sabes que Johanán, quédate, quédate firme, quédate yo te voy a edificar, yo te voy a plantar, yo te voy arraigar, yo te voy a bendecir, yo te voy ayudar, van a venir problemas, van a venir pruebas, van a venir dificultades, no huyas a Egipto, no te vayas a Egipto, no pienses que en Egipto vas a encontrar la respuesta, le estaba diciendo Jeremías

42:12 y tendré de vosotros misericordia, y él tendrá misericordia de vosotros y os hará regresar a vuestra tierra.

Aquí está el “más”, “más” es el pero, en el versículo diez es el “sí” “sí, entonces… sí” aquí está Dios diciendo esto es lo que tu tienes que hacer (del versículo diez al versículo doce) pero en el versículo trece dice “pero” 

42:13 Mas si dijereis: No moraremos en esta tierra, no obedeciendo así a la voz de Jehová vuestro Dios,

 42:14 diciendo: No, sino que entraremos en la tierra de Egipto, en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni padeceremos hambre, (como si fuera Estados Unidos suena) y allá moraremos; 

42:15 ahora por eso, oíd la palabra de Jehová, remanente de Judá: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Si vosotros volviereis vuestros rostros para entrar en Egipto, y entrareis para morar allá,

42:16 sucederá que la espada que teméis, os alcanzará allí en la tierra de Egipto, y el hambre de que tenéis temor, allá en Egipto os perseguirá; y allí moriréis.

1.- No veas a Egipto

¿Sabes lo que había hecho Johanán?

Johanán no había visto la victoria que Dios ya le había dado, Johanán no había visto que aquí el tenía a un siervo de Dios, a Jeremías el cual le podía dar palabra de Jehová; y tu y yo hermano, hermana, tenemos la palabra de Jehová a la cual podemos confiar más sin embargo, en ocasiones cuando viene la prueba y cuando vine la dificultad, lo primero que hacemos, vemos a Egipto; vemos a Egipto como una salida, vemos a Egipto como un escape, vemos a Egipto como una manera de evitar las pruebas y las dificultades que están aquí y entonces dice Dios:

“Mira, no vuelvas tu rostro” 

Dice ahí en el versículo quince 

Jeremías 42:15 ahora por eso, oíd la palabra de Jehová, remanente de Judá: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Si vosotros volviereis vuestros rostros para entrar en Egipto, y entrareis para morar allá,

¿Cómo comienza nuestra huida a Egipto?

Nuestra huida a Egipto es cuando estamos aquí bien, pero de repente volteamos nuestro rostro hacía Egipto y recordamos lo que había en Egipto, recordamos nuestra vida pasada ya las pachangas y recordamos cómo éramos y recordamos que “¡ay! aquí ahora siendo cristiano puros problemas, puras dificultades, y esto y aquello; allá yo estaba tan bien en Egipto”. Y volvemos nuestra mirada a Egipto.

¡Hermano, no huyas a Egipto, viendo a Egipto! Porque cuando nos detenemos a ver a Egipto, Egipto ¿Sabes lo que va hacer? Egipto no va ha decir “¡ay no vengas para aca!” Egipto no va a decir “¡Oh mira! aquí vas a arruinar tu vida! te acuerdas ¿cómo eras antes como vivías antes? ¡mejor obedece a Dios!”

¡No! Egipto no te va a decir eso, Egipto va a decir: ¡Ven para aca! ¡Yuju! ¡Aquí todo está bien! ¡Todo va a ir muy bien! ¡Mira! ¡Cómo estás tu! Todo esto es lo que el diablo te dice, el diablo dice: “Mira ¡regresa a Egipto! ¡Regresa al mundo!”

¿Cuándo? Cuando volvemos nuestro rostro a Egipto.

2.- No vayas a Egipto.

Porque después de volver nuestro rostro y ver a Egipto, el siguiente paso va a ser ir a Egipto.

Dice Jeremías ahí en el versículo diecinueve:

Jeremías 42:19  Jehová habló sobre vosotros, oh remanente de Judá: No vayáis a Egipto; sabed ciertamente que os lo aviso hoy. 

¡No vayas a Egipto! Dios dice: ¡No veas a Egipto! ¡Ve mis caminos! ¡Ve mi voluntada! ¡Ve que yo soy bueno! ¡Ve que yo te he sustentado! ¡Ve que yo te he ayudado! “Hasta aquí nos ayudó Jehová” 

Y qué bendición es que cuando estas acá, tu comienzas a ver todas las bendiciones que Dios te da acá, en vez de acordarte como te iba antes, ve y cuenta las bendiciones de Dios aquí, ve lo que Dios ha hecho en tu vida aquí, ve como Dios te ha cambiado y te ha ayudado, ha bendecido tu hogar, ha bendecido tu matrimonio. Si es cierto, hay dificultades, sí es cierto no todo ha sido color de rosa, pero prefiero estar acá con Dios, que allá sin Dios. Prefiero estar acá con la ayuda de Dios y si, si voy a tener quizás problemas en el matrimonio, en el trabajo, quizás tiempos difíciles, pero me puedo arrodillar y decirle: “¡Oh Señor necesito de tu ayuda!” Y ver a Dios ayudarme y bendecirme y guiarme y darme dirección con su palabra. 

No veas a Egipto, no vayas a Egipto. Ya cuando dijiste: “con el fin de ir a Egipto” Vas caminando y viene alguien y te dice: 

– ¡Hey! ¡Hermano, hermana ¿hacía donde va?

– Voy a Egipto, ni me toques porque ya tomé una decisión, voy a regresar.

– Pero hermano, hermana ¡acuérdese de cómo estaba usted antes!

– ¡No me importa! Aquí está el rey Nabucodonosor con Babilonia, son bien grandotes, me van a ganar.

¡No! La prueba va a estar ahí, pero Dios dijo: “si te quedas yo te voy a edificar, te voy a plantar, te voy a bendecir, te voy ayudar, aquí quedate, quedate en esta tierra” 

3.- No vivas en Egipto 

Versículo veintidós

Jeremías 42:22 Ahora, pues, sabed de cierto que a espada, de hambre y de pestilencia moriréis en el lugar donde deseasteis entrar para morar allí.

Ellos querían vivir en Egipto, y ¿sabes que le respondieron a Jeremías? 

¡Oh Johanán! De seguritito le respondió vamos a obedecer, ¡no! sino no hubiera sido una historia tan interesante

Jeremías 43:1 Aconteció que cuando Jeremías acabó de hablar a todo el pueblo todas las palabras de Jehová Dios de ellos, todas estas palabras por las cuales Jehová Dios de ellos le había enviado a ellos mismos,

43:2 dijo Azarías hijo de Osaías y Johanán hijo de Carea, y todos los varones soberbios dijeron a Jeremías: Mentira dices; no te ha enviado Jehová nuestro Dios para decir: No vayáis a Egipto para morar allí,

¿Por qué soberbios? Porque la soberbia nos hace tomar malas decisiones ¿amén, hermano? ¿Cuántas veces has tomado una buena decisión con tu soberbia? ¿Humm? Cero ¿Amén? 

Dice:

43:2 dijo Azarías hijo de Osaías y Johanán hijo de Carea, y todos los varones soberbios dijeron a Jeremías: Mentira dices; no te ha enviado Jehová nuestro Dios (ahora si es nuestro Dios ¿verdad?) para decir: No vayáis a Egipto para morar allí,

43:3 sino que Baruc hijo de Nerías te incita contra nosotros, para entregarnos en manos de los caldeos, para matarnos y hacernos transportar a Babilonia.

43:4 No obedeció, pues, Johanán hijo de Carea y todos los oficiales de la gente de guerra y todo el pueblo, a la voz de Jehová para quedarse en tierra de Judá,

43:7 y entraron en tierra de Egipto, porque no obedecieron a la voz de Jehová; y llegaron hasta Tafnes.

Johanán con su soberbia, dijo: “Eres un mentiroso Jeremías”

¿Qué había dicho Johanán antes? Johanán le dijo: “Oye Jeremías lo que Dios diga, sea bueno o sea malo, lo vamos hacer”

Ya estaban perfilados a Egipto de todas maneras, pero dijeron: “vamos hacer lo que Dios diga”. Pero comenzaron a ver a Egipto, comenzaron a caminar hacia Egipto y comenzaron a vivir, en Egipto. 

Y si te das cuenta en el resto de la historia comenzaron nuevamente a ofrecer incienso a ofrecer sacrificios, ofrecer sus vidas a los dioses de Egipto. Que diferente hubiera sido si Johanán y todo el remanente hubieran ido a Egipto y hubieran llegado y hubieran predicado: “Jehová es Dios de los ejércitos ¡crean en Jehová!” Pero ¡no! Llegaron a Egipto y empezaron a ofrecer sacrificios a los dioses de Egipto, descaradamente, y eso era lo que Dios no quería, a lo mejor ellos dijeron: “no, nosotros vamos a llegar y nos vamos a comportar bien, vamos a regresar al mundo, pero ya no vamos hacer nada malo”

¡No! Tu regresas al mundo y vas a comenzar hacer las cosas que hacías antes, y Dios trajo el juicio contra Johanán y el remanente.

¿Qué vas hacer? te vas a quedar como dice ahí, me gusta como dice:

Jeremías 42:10 Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificaré, y no os destruiré; os plantaré, y no os arrancaré; porque estoy arrepentido del mal que os he hecho.

Sabiendo quien es Dios, o vas a decir con tu soberbia: “¡ah! me regreso, huyó a Egipto, allá si, nada me va a pasar” Eso pensó Johanán y la destrucción vino sobre su vida. 

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