La sanidad de los dos ciegos

Mateo 20:29-34

29 “Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud.

30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

31 Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

32 Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

33 Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

34 Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.”

Esta historia es un milagro, es uno de los milagros que solamente se encuentran en Mateo. La mayoría de los milagros que hemos visto se encuentran en los cuatro evangelios y al parecer pudiera verse algo sencillo, dos hombre ciegos claman y Dios les da salvación, pero si nos detenemos un poquito podemos ver que es lo que pasó y como Jesús hizo este milagro.

1. La situación de los ciegos

Dice el versículo 30 Y dos ciegos” Podemos ver que estaban ciegos pero ¿estaban ciegos juntos o solos? Estos dos ciegos se habían encontrado. ¿Cómo es que dos ciegos se pueden encontrar? Porque uno no puede ver al otro y decir: “Parece que este está ciego como yo, me voy a ir juntar con él.” Hay un dicho que en México que dice: “Dios los hace y ellos se juntan.” Estos hombres estaban ciegos y por lo menos la Biblia no dice que había alguien que les estaba ayudando. Estos ciegos tenían algo en común: Ambos eran ciegos pero se habían encontrado, habían creado por sí mismos un grupo de apoyo, un grupo de ánimo y motivación para animarse y motivarse psicológicamente y aun físicamente para que si alguno trastabillaba el otro le pudiera ayudar. Qué interesante que en nuestros días cuando alguien por ejemplo tiene leucemia y alguien más tiene esa enfermedad muchas veces la persona piensa que es la única en el mundo que tiene esa enfermedad y de repente se da cuenta de que no, que hay alguien mas que tiene esa enfermedad y a través de esos grupos se apoyan y no creo que haya nada de malo en encontrar un grupo de apoyo o de motivación pero el mejor grupo de apoyo es cuando se unen al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y buscan la ayuda de ellos.

Hay mucha gente que se siente desesperada, sola en su enfermedad, crisis, problemas en el hogar y hay quienes están buscando ayuda y nosotros como cristianos tenemos la mejor ayuda que puede existir que es la Palabra de Dios y cuando alguien se puede sentir solo,  sentirse quizás olvidado, desesperado y quizás en una situación donde dicen que no hay nadie que los entienda hay alguien que los entiende y es Jesús, y estos hombre estaban así.

No solamente estaban solos, estaban sentados, dice: Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino” estaban descansando, estaban cansados, y nosotros nos cansamos porque no tenemos fuerzas, porque no comemos lo suficiente, porque no estamos preparados para ese largo camino, porque a veces llevamos mucha carga, porque incluso no llevamos los zapatos correctos, porque el camino es largo y difícil; no es lo mismo caminar en un camino derecho que en un camino con piedras, con ramas y espinas.

Estos hombres estaban solos, encontraron ayuda entre ellos y estaban sentados. ¿Dónde será mejor descansar? ¿En un tapete hindú con clavos o en un tapete de pasto? Yo creo que en el tapete de pasto, dice la Biblia en Salmos 23 “en lugares de delicados pastos me hará descansar, junto a aguas de reposo me pastoreará, no solo nos lleva a un lugar de descanso sino a un lugar donde él satisface nuestra sed. Dice Mateo 11:28-30 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

Estos hombres estaban descansando sentados y estaban de “suerte”. Ahora, como cristianos no creemos en la buena suerte, pero estaba buscando en la Biblia la palabra Suerte, y son 98 veces, entonces, es una palabra que se repite muchas veces; y hay dos clases de suerte: La primera es la suerte o casualidad donde el hombre le da gloria al destino antes que a Dios. Hace una reflexión interna y piensa que la suerte es por portarse bien, por el karma y eso es lo que no creemos. No fue suerte haberme casado con mi esposa, el que Dios nos haya traído a Puebla, el que Dios me haya salvado, Dios quiere que todos los hombres sean salvos, no debemos de darle gloria a la suerte como el mundo. Hay otro tipo de suerte y es la suerte bíblica o designio de Dios. Es en donde Dios en su voluntad permite o da ciertas cosas, por ejemplo cuando llegaron a la tierra prometida dice que por suerte se repartieron las ciudades, pero si antes se tenían suertes, si antes se tenían sueños y si antes se tenían señales, ahora lo que tenemos es la predicación, Su Palabra y es el poder del Espíritu Santo que nos guía para hacer algo o no. No tenemos que confiar en la suerte sino en la voluntad de Dios.

Estos dos hombres “estaban de suerte”, Dios tenía en su potestad pasar por este camino y no fue casualidad de que Jesus pasó y los sanó, sino que en su voluntad decidió sanarlos, aún desde la fundación del mundo Dios sabía que iba a hacer en sus vidas, y Dios quiere darnos a cada uno de nosotros salvación, no es suerte que podemos tener vista, es la voluntad de Dios, él nos ha salvado, nos ha redimido y tenemos que estar agradecidos.

También vemos la salud de ellos porque vemos en el versículo 30 “Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron”. No estaban sordos, de tal manera que por un lado no podían ver, pero por el otro no estaban sordos, tenían una herramienta, la cual podían usar y esta herramienta eran sus oídos. Quizás podemos estar imposibilitados en un área, por ejemplo aquellas personas que no pueden ver, sus oídos se afinan aún más y de alguna manera están super dotados. Quizás hay algo que tú no tienes, tú dices “yo no tengo eso que él o ella tiene”, “yo no tengo la habilidad de hablar”, “Yo no tengo el dinero“ pero usa lo que sí tienes para la honra y gloria de Dios, no te quedes centrado en lo que no tienes. Estos hombres escucharon que Jesús pasaba y también podían hablar porque dice: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Hicieron uso de sus oídos y boca, de lo que sí tenían. No podían ver pero ellos podían escuchar y hablar ¿Qué es lo que tú tienes? No te enfoques en lo que no tienes, sino en lo que sí tienes, en las bendiciones de Dios, quizás no tienes salud pero tienes salvación. 

No solamente podían hablar sino también gritar, porque dice la Biblia que cuando las personas alrededor les reprendían ellos clamaban más. Hay una diferencia entre hablar y gritar porque para gritar necesitas tus pulmones. Ellos podían usar sus pulmones y levantar aún más la voz, y decir: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! No se quedaron callados. 

2. La solicitud de los ciegos

Si te das cuenta en el versículo 30 dice: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Hicieron uso de una petición que sí funcionó, fue algo corto, algo breve, instantáneo, algo que salía del corazón pero fue una petición que resultó en la sanidad de ellos.

Cuando estos hombres hablaban con Jesús hicieron esta petición fue algo sencilla, algo a lo cual Dios contestó pero fue una petición que fastidió a los demás. Dice la Biblia que los que estaban ahí al escucharlos la gente les reprendió para que se callaran, fue algo que no le gustó a la gente. Hay gente que ni entran ni dejan entrar y qué triste es que alrededor del mundo cuando tú y yo predicamos a Cristo va haber ocasiones en donde lo que hablamos va a enojar a otros, pero gracias a Dios por la predicación de Su Palabra y que podemos hablarle a la gente de Cristo y no debemos detenernos cuando alguien nos dice que nos callemos y dejemos de predicar de nuestra fe, debemos recordar que tenemos un Dios vivo y verdadero y un Dios que salva y como cristianos debemos de seguir adelante, predicando la Palabra de Dios, sí, vas a a fastidiar a otros, no les vas a caer bien pero hay que seguir adelante.

Ellos recibieron la vista, fue una petición que fastidió a otros pero fue una petición que no fracasó, cuando la gente les dijo que se callaran, pudieron quizás tener un momento de dudas y decir “que tal si no nos ayuda, que tal si no nos oye, pues ya ni modo.” Hay quienes nos damos por vencidos muy rápido, dice la Biblia que nosotros nos somos de los que retroceden, de aquellos que nos debemos desanimar, Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, de no podemos, de fracaso, de quedarnos en cama rendidos, de perdedor, Dios nos ha dado un espíritu de vencedor, de seguir adelante, de proseguir a la meta y no quedarnos sentados y no fracasar y si estás en este día fracasado, tirado, y que ya no puede seguir adelante, levántate porque Dios nos da un espíritu de victoria.

Ellos no se dieron por vencidos, ellos levantaron su voz y gritaron más fuerte.

3. La sanidad de los ciegos

El Señor les preguntó “¿Qué queréis que os haga?” Y el hermano Taylor estaba mencionado que cuando Dios nos hace una pregunta debemos de estar dispuestos a contestar, debemos reflexionar. ¿El Señor Jesucristo sabía el problema de ellos? Sí, pero Dios quiere que reconozcamos nuestra situación y veamos lo débiles y pecadores que somos y reconocer en dónde estamos y decirle que necesitamos de su ayuda. 

El Señor Jesucristo les dice esto y quizás los demás pensaron: “¿Cómo estás preguntando? Están ciegos, no les preguntes eso”. Ellos contestaron: “Señor, que sean abiertos nuestros ojos.” Ellos sabían qué pedir, no había duda de lo que ellos tenían que pedir. 

Estamos en una cadena de oración y estamos pidiendo y dice Juan 14:14 que todo lo que pidiéramos en Su nombre, él lo hará. Juan 14:13 dice: Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

No tenemos un mago de la lámpara maravillosa, pero Jesús nos dice que lo que pidamos al Padre en Su nombre, Él lo hará. ¿Sabes por qué Jesus lo va a hacer? Porque Jesús es Dios. Santiago 4:3 dice: Pedís, y no recibís, porque pedís mal y a veces pedimos mal y debemos pedir conforme a su voluntad, pero dice el Señor Jesucristo que lo que pidamos él lo hará. Qué bendición es que podemos pedir en el nombre de Jesús al Padre y Él lo va a hacer porque él es Dios. Y Jesús les pregunta qué quieren y ellos decían “que sean abiertos nuestros ojos.”

2 Crónicas 1:7 dice: Y aquella noche apareció Dios a Salomón y le dijo: Pídeme lo que quieras que yo te dé.Dios le dice: ¿qué pides? ¿Qué necesitas? y Salomón dice: “Tú has tenido con David mi padre gran misericordia, y a mí me has puesto por rey en lugar suyo. Confírmese pues, ahora, oh Jehová Dios, tu palabra dada a David mi padre; porque tú me has puesto por rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra. Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?” Salomón le pidió sabiduría y cuando Jesús vino con estos dos hombres, ellos dijeron: “Queremos que nuestros ojos sean abiertos y Salomón dijo que quería sabiduría.

Cuando Elías le pregunta a Eliseo y le dice en 2 Reyes 2:9 Pide lo que quieras que haga por ti  él pidió una doble porción de su espíritu. Eliseo dijo: Yo he visto el poder de Dios en tu vida, he visto lo que has hecho y los milagros que has hecho y aun las profecías pronunciadas y yo quiero el doble.” Y hay cosas por las cuales podemos pedir por el doble, quizás como Mateo 6 dice que no podemos pedir por más altura, pero Eliseo pedía una doble porción y Dios le dio una doble porción. Los milagros que hizo Eliseo fueron el doble de los que hizo Elías, Dios contestó. 

Los ciegos reconocieron su estado y reconocieron que el Creador les podía dar la vista y Dios se agrada cuando le decimos a Él: “Yo sé que tú me puedes dar esto, me puedes dar más sabiduría y necesito hoy de tu Espíritu Santo para que me guíe y ayude. Dame sabiduría el día de hoy.” Pero a un perdido le pregunta ¿qué quieres? y él debería pedir salvación. Podemos pedir sabiduría, de su Espíritu Santo y podemos pedir salvación y si tú sabes que estás perdido y Dios te dice “¿Qué quieres que yo te dé?” No le pidas un carro, dinero, pídele salvación reconoce que la única persona que te puede salvar es Dios.

4. El seguir de los ciegos

Dice el versículo 34 “Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.” Jesús los tocó y que bendición que Jesus estaba allí, vio la necesidad de ellos y dice que enseguida recibieron la vista. No pasaron tres horas sino que instantáneamente la recibieron y ellos le siguieron.

Cuando Dios nos salva lo menos que podemos hacer es seguirle a él. Ellos no podían seguir a Cristo antes, porque no podían ver. Si Jesús les hubiera dicho: “Síganme” antes de darles la vista pues ellos hubieran dicho “¿Para donde vas?” Pero ahora que podían ver, podían seguirlo. 

Jesús nos da una vista espiritual y la manera en que podemos seguir a Cristo es de una manera espiritual. Antes no podíamos, estábamos muertos y teníamos la excusa perfecta porque estábamos ciegos espiritualmente, no podíamos ver y no le podíamos seguir, pero ahora ¿cuál es nuestra excusa? Porque ahora podemos ver, Dios nos ha dado la vista espiritual y nos dice que le sigamos y si él dijera: “Si no me quieres seguir te quito la salvación” ¿Que haríamos? Él no nos está chantajeando sino que Él nos dice que nos ama y que le sigamos y dice la Biblia que Dios nos ha dado ejemplo para seguir sus pisadas. 

Tú eres cristiano, hijo de Dios, Él te ha dado la vista, tienes que seguir a Cristo.

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