Este Año sube al Monte

Mateo 15:29-31

29 “Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí.

30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;

31 de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.”

¿Has subido alguna vez a un monte? Subir a un monte no es nada fácil. Subir a un monte requiere estar de buena condición. El monte que el Señor Jesús estaba subiendo, no era un monte muy alto, era una colina al lado del mar de Galilea, pero aún así requería esfuerzo, requería ser alcanzado, ser subido y dice la Palabra de Dios, que desde allí vio, ayudó y fue de bendición a la gente y a la multitud que con él estaba. 

Sube al Monte para Encontrarte con Dios

Dice Lucas 9:28-30 “Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente. Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;” Este monte en donde el Señor Jesús fue a orar si era un monte alto. Es el Monte Tabor, es un monte en medio de un valle, está en medio una planicie y la gente que ahora va normalmente no sube caminando sino que paga un taxi y este se hará quizás unos veinte minutos para subir. Es un monte alto y más difícil, pero en este monte dice la Palabra de Dios que sube nuestro Señor Jesús a orar. Mateo 17:1-2 dice “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.” ‘Transfiguró’ es una palabra interesante porque es la palabra morfeo en donde se transformó es la misma palabra que se usa por ejemplo, para una mariposa en donde sucede una metamorfosis, un cambio. Esta misma palabra se usa en Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos…” En Mateo 17 dice la Biblia que va Jesús a un monte alto y mientras está orando su rostro se transformó, su rostro cambió, su rostro comenzó a brillar porque estaba en la presencia de Dios. Aún cuando él era el hijo de Dios, él pasaba tiempo orando, aún cuando él era el hijo de Dios él tenía que tener el poder del Espíritu Santo de Dios, aún cuando él era el hijo de Dios se tenía que bautizar, aún cuando él era el hijo de Dios tenía que subir a este monte alto, buscar a Dios y encontrarse con Dios.

En este año yo creo que debemos de subir a un monte alto y buscar a Dios y decirle que no nos queremos quedar abajo como los demás, descansar como los demás, sin subir y sacrificar y hacer algo por él. El Señor Jesús sube a este monte para encontrarse con Dios y tú también encuéntrate con Dios, ya fuiste salvo ¡Gloria a Dios! ya le pediste perdón y Jesús está en tu corazón pero ahora es necesario que subas una y otra vez a orar. Sube una y otra vez a encontrarte con Dios, para transformarte. Dice la Biblia “transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta,” En este año transfórmate en algo bueno. Transfórmate en un mejor esposo, en una mejor esposa, joven transfórmate en un joven obediente, señorita transfórmate en la señorita que busca a Dios, papá transfórmate en un papá amoroso para con tus hijos, mamá transfórmate en una mamá dedicada para con tus hijos, transfórmate en un siervo para el Señor. No te quedes donde estás y la única manera en que nosotros podemos transformarnos es por la Palabra de Dios. Es cuando subimos al monte a encontrar a Dios, cuando vamos en busca de él y le decimos que nos cambie, nos ayude y nos bendiga. El Señor Jesús subió y se transformó. Yo creo que Dios también nos puede ayudar a nosotros a transformarnos. Si eres un cristiano flojo, si no eres fiel, si quizás no te gusta leer la Biblia dile al Señor que te transforme, si eres alguien que no quiere subir al monte a orar dile al Señor que te cambie, que te de ese cambio que los demás puedan ver y ¡gloria a Dios cuando Dios nos salva! pero dice la Biblia, “Vosotros sois la luz del mundo” ¿Cómo van a ver tus buenas obras si no le has pedido a Dios que te transforme?

Sube al Monte para Vencer

Josué 14:10-12 dice,“Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.  Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.” Aquí nos habla acerca de Caleb él había salido con Josué 45 años antes y ahora está hablando con su amigo Josué y le dice que le de ese monte pero Caleb no vino y le dijo, “Josué Dame ese monte pero tu ve a pelear por mi, ganalo por mí, Moisés me lo prometió y yo lo quiero sin los anaceos, sin los gigantes. Quiero que me lo des en una semana, y aquí me voy a quedar sentado.” No, Caleb dijo que le diera ese monte y él iba a ir y a pelear aún cuando hubiera ciudades fortificadas él iba a luchar. Nosotros tenemos que subir a unos cuantos montes y en ocasiones vamos a tener que subir y vamos a tener que pelear con ciertos enemigos, con ciertas dificultades. Es tiempo de subir y vencer tus pecados, tus pasatiempos, tus vicios. Quizá no has podido dejar el alcohol, dile a Dios que te ayude a vencer, quizá no has podido dejar de decir mentiras dile a Dios este año que te ayude a vencer la mentira, tal vez no has podido dejar tus malas palabras, o no has podido dejar el celular ni un minuto y tu familia, tus relaciones y tu trabajo están sufriendo por causa de ese celular. Pueden sufrir por causa de lo que estás haciendo, del vicio que pudieras tener. Caleb fue con Josué y le pidió el monte, él iba a subir y pelear además dijo, “Quizá Jehová estará conmigo y los echaré como Jehová me ha prometido.” Dios promete estar con nosotros, darnos la victoria, y ayudarnos simplemente debemos confiar en Dios y que estemos dispuestos a subir y a luchar. 

¿Qué hay en este año que tú necesitas vencer? ¿Qué hay en este año que tú digas este año voy a vencer tal y tal problema personal en mi vida porque quizás soy muy orgulloso, muy flojo, me exalto mucho soy iracundo? Quizás necesita ser más amable, ser más amoroso con tu esposa, ser más amable con los hermanos, sonreír un poquito más, venir a la iglesia con mejor actitud  porque la batalla más grande que tenemos somos nosotros. No queremos venir a la Iglesia, no queremos leer la Biblia ni orar, no queremos ir y hablarle a alguien, no queremos nada, lo que más importa somos nosotros. Somos bien egoístas. 

Sube al Monte para Reedificar tu Vida 

Hageo 1:8-9 “Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová. Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.Dios está diciendo subid al monte y traed madera. Normalmente no encontramos árboles en el llano o en el valle tenemos que subir al monte para encontrar buena madera y cuando subes al monte no subes con tu estaquita Nissan y llegas a Home Depot o a la maderería y le pides cinco arbolitos cortaditos y que lo suban o que te los manden. No, Dios estaba diciendo tú tienes que subir, tú tienes que cortar, tú tienes que que poner todo eso en algo para que lo lleves y reedifiques la casa. Subir cansa, subir es esfuerzo, subir es sudor y sacrificio. Dios quiere que sacrifiquemos un poquito pero no estamos dispuestos a sacrificar, decimos que mejor que lo haga otro, que otro sea edificado, y cuando nosotros queremos algo, por ejemplo, si yo quiero mejorar un cuarto tengo que pintarlo, quizás cambiarle el piso, cambiar una ventana o una puerta y eso es trabajo. Si lo dejo asi se va a caer y nuestras vidas las hemos dejado así decimos, “que vayan solitas, se van a mejorar.” No, nuestra vida no se mejora nada más porque sí. Tengo que estudiar, tengo que buscarle a él, tengo que subir al monte y reedificar mi vida. Efesios 4:11-13 dice, Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;” Su palabra me ayuda a ser reedificado. Tengo que subir al monte a orar y a encontrarme con Dios y ser transformado, tengo que subir al monte para vencer y para pedirle al Señor victorias, tengo que subir al monte para hacer reedificado para que mi vida sea reconstruida, traer un poquito de madera. Quizá tu vida se está destruyendo o no estás creciendo espiritualmente. Nos edificamos en las noticias, en el fútbol, en la política, aprendemos de un montón de cosas y muchas veces necedades, estamos siendo absorbidos por tanto entretenimiento cuando la Palabra de Dios la dejamos olvidada, la iglesia le dejamos olvidada y Dios dice “Mi casa está desierta”. Es tiempo de reedificar la casa Dios y nosotros somos el templo de Dios. ¿Cómo está el templo de Dios? ¿Cómo está tu vida? ¿estás edificandote? ¿estás leyendo la Biblia?

Cuando tenía como 10 años, vivía en Iguala Guerrero y los días sábados íbamos al monte de la Cruz (creo que así se llamaba) y nos juntábamos varios hermanos al pie del monte y como por una hora y media comenzamos a subir y llegábamos todos rasguñados, sudando. El último tramo era el más empinado y cuando finalmente llegábamos hasta allá arriba había una cruz, y cuando uno llega hasta la cima dice, “lo logré, llegué” y como que hay cierta adrenalina, hay cierta satisfacción de decir, He llegado hasta aquí, he llegado hasta arriba y de arriba puedes ver la ciudad, puedes ver lo que tuviste que pasar, quizás un despeñadero, lugares peligrosos, pero finalmente llegaste. Cuando llegamos, llegamos cansados, llegamos más sucios pero había una satisfacción. Dios quiere que de la misma manera este año subamos una vez y le digamos al Señor: Señor, yo quiero subir y quiero experimentar de tu amor, quiero experimentar de como tú me puedes usar en este año; y no estoy hablando de subir una vez y ya sino muchas veces más, y encontrarte con Dios otra vez porque que bien se siente cuando dices que vas a leer diez capítulos y los lees y le das gracias a Dios y recibes bendición.

Sube al Monte para Alcanzar las Almas

Mateo 28:16-19 dice, Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.  Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;” Ellos subieron a este monte, adoraron a Jesús y él dijo que fueran y les hablaran a la gente. En este año debemos de subir a unos cuantos montes para alcanzar a las almas. Tenemos que subir a unos cuantos montes para mirar a las multitudes, a la gente y ver cuántas personas están muriendo sin Dios. Sube al monte para que Dios te recuerde que tenemos gente aún quizás familiares que no han recibido a Cristo. Sube al monte y preguntale a Dios a quien quiere que tú le hables. Dios te va a decir a quien tienes que hablarle, él te va a indicar a quién necesitas darle un folleto, a quien necesitas compartir el Evangelio, a quien debes traer a la iglesia, a quien necesita quizás un discipulado, a quién necesita que tú lo animes a quién necesita que tú le compartas unos versículos. Sube al monte para que Dios te de indicaciones y te recuerde una vez más que la gente tiene que saber, que la gente tiene que escuchar pero ¿cómo creerán si no hay nadie quien les predique? y ¿cómo les van a predicar sino hemos enviado a nadie? Tenemos que subir unos cuantos montes para que Dios me diga a quien hablarle de Cristo.

La semana pasada fuimos a la ciudad de México y fuimos a recoger al hermano Kevin y a su familia y bajando se veía toda la ciudad. Normalmente en la noche cuando uno va y ve toda la ciudad dice ¡cuántas almas hay aquí! Cuando uno viene de Atlixco y va bajando a Puebla especialmente de noche y ve todas las luces de la ciudad de Puebla dice uno ¡Cuanta gente hay aquí! Cuando estamos en el valle no dices eso pero si estás en el monte y ves todas las luces dices ¡Cuánta gente hay aquí! Hace años fuimos con el hermano Ron Goodman a Morelia y ahí hay un lugar que se llama el mirador y vimos toda la ciudad y cuando uno va manejando llegando a Morelia no ves todo eso pero subes a ese monte y ves toda la ciudad y dices “¡Wow¡ ¡Cuanta gente hay aquí! Gracias Señor por salvarme, porque me has dado vida eterna pero cuánta gente aquí que necesita de ti.” El Señor Jesús les dijo, “por tanto id y haced discípulos” Tanta gente que necesita escuchar pero si estamos abajo no vamos a ver la necesidad, no vamos a ver donde Dios nos ha puesto. Sube al monte para que veas las almas.

Sube al Monte para Descansar

Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí. Cuando estaba leyendo esto dije qué interesante subió y se sentó. ¿por qué crees que subió y se sentó? Porque estaba cansado. No te sientes antes de subir al monte. Ves el monte y dices que está muy alto y que te vas a cansar, que no vas a llegar y que para que lo intentas y mejor te quedas ahí te sientas, y nos sentamos antes de subir al monte. El Señor Jesucristo subió al monte y se sentó. ¿Sabes cuándo es el tiempo de sentarte? Cuando ya has subido al monte. No podemos descansar hasta que no hayamos subido, no podemos descansar hasta que no hayamos trabajado. Primero hay que trabajar y luchar, primero hay que esforzarse y servir, luego podemos descansar por eso la palabra descanso primero me canso y luego descanso porque me tengo que cansar antes. Entras a un cuarto y está el muchacho durmiendo mediodía y le dices que qué está haciendo y él te dice que está descansando, pero ¿de qué? de haber dormido veinticuatro horas. No puedes descansar de algo que no has hecho, tienes que primero cansarte para descansar y Jesús es quien nos ayuda para que subamos al monte. Dice la Biblia en Mateo 11:28-29 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;” Dios quiere darte descanso pero el descanso más placentero es cuando te has esforzado, es cuando vas a trabajar todo el día y has sudado y quizás hasta te has machucado, te duelen las manos, los brazos y los pies de estar parado tanto tiempo, de estar sentado tanto tiempo pero al final del día te vas a descansar.  Algunos no lo han experimentado pero para los que ya lo han experimentado sales muy de mañana, vas a trabajar, regresas todo cansado y te acuestas en tu camita. Y algunos dicen, “en paz me acostaré y así mismo dormiré porque sólo tú Jehová me haces vivir confiado” y le das gracias a Dios y te duermes así. ¿Por qué? Porque estás descansando. El Señor Jesús subió el monte y se sentó pero no se sentó y no hizo nada, dice la Biblia y empezó a sanar a cojos, a ciegos, a mudos, a mancos, a enfermos. Los pusieron a los pies de Jesús de manera que la multitud se maravillaba y Dios hizo grandes milagros y tuvo compasión de ellos. Siguió adelante, siguió trabajando y siguió siendo de bendición.

No te sientes hoy y ya te rindas. Sube al monte y haz algo por Dios pero también sube al monte y descansa. Dios dice “Llevad mi yugo sobre vosotros, aprended de mí y hallaréis descanso para vuestras almas porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.” El yugo que tú llevas es más pesado. Las cargas que tú llevas son más pesadas, pero si tu le dices al Señor, yo quiero tu yugo, quitas lo que tú tienes sobre ti y te pones el yugo que él tiene para ti y él va a aligerar tu carga. Si un niño lleva una cubeta de agua y ve pasar a un señor y le dice el señor que suba su cubeta, y el niño la pone en el gancho y el niño aún la está llevando, pero quien la está cargando realmente es el señor y no el niño.

Dios dice “mi yugo es fácil y ligera mi carga.” ¿No te has cansado de llevar tus propias cargas? ¿No te has cansado de llevar tu propia vida, tus propios problemas, tus propias aflicciones? Entregaselas a Cristo. Sube al monte y descansa. Dios nos puede bendecir en este año subiendo unos cuantos Montes.

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