¿Cómo sostener a los misioneros?

Hechos 9:20-25

20 “En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?

22 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

23 Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle;

24 pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.

25 Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta.”

Dice la palabra de Dios que Saulo estaba predicando la palabra de Dios, él se había convertido. El Señor Jesucristo le preguntó en el versículo 4 Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Cuando Saulo estaba siguiendo a la iglesia, a los cristianos, cuando estaba matando a alguno de ellos, Cristo le dijo: “No estás persiguiendo a la iglesia, a los cristianos, o a aquellos hermanos que has matado, me estás persiguiendo a mí.” Cuando salimos a ganar almas y alguien nos grita, nos azota la puerta, nos ofenden, no nos están diciendo a nosotros, están hablando en contra del nombre de Cristo. 

Cristo está hablando con Saulo y le dice “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” Cuando los animales araban en el campo y quien los iba empujando usaba un garfio, un aguijón haciendo que ellos caminaran más rápido y esos animales pateaban de nada servía porque estaban pateando el aguijón. Y Jesús le está diciendo a Pablo: Yo te estoy enviando a los gentiles, tú me estás persiguiendo y me estás pateando pero de nada sirve patear contra el aguijón.

Y eso aplica también a nosotros, ya que somos salvos de nada nos sirve echarle la culpa a Dios y quejarnos contra él cuando la culpa no la tiene Dios. Tenemos que ser obedientes a Dios y no ponernos en contra de Dios. 

Pablo se había convertido y Dios mandó a Ananías para que orara por él, y en el versículo 18 dice que él recibió al instante la vista, él ya era salvo y bautizado porque después de ser salvos tenemos que ser bautizados y luego dicen en los versículo 19 y 20 Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.  En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios. ¿Qué estaba haciendo Saulo? ya no estaba persiguiendo  a los cristianos, ya no estaba asolando a las iglesias, él estaba predicando a Cristo. ¿Cuánto tiempo vas a pasar para que comiences a hablarle a tu familiar de Cristo? Tal vez dices: “¡Ay pastor! es que no he ido a un instituto, no he tomado años y años en estudiar cómo hablarle a mis amigos, a mis compañeros, a mis familiares de Cristo.” No tienes que prepararte, solo tienes que compartir lo que Cristo ha hecho en tu vida. Tienes que decirle: Mira, yo iba rumbo al infierno, yo tomaba, hacía esto y aquello, soy pecador y dice la Biblia que por mis pecados merezco el infierno, pero un día acepté a Cristo como mi Salvador y tú también tienes que pedirle a Cristo salvación.

Tienes que compartir lo que Cristo ha hecho por ti. “¡Ay pastor! es que no me sé el plan de salvación.” ¿Sabías que los discípulos no predicaban con el plan de los romanos para la salvación? ¿Sabías que para ganar a alguien para Cristo no tienes que ir a Romanos 3:10 , a Romanos 3:23, a Romanos 5:12, a Romanos 5:8, a Romanos 10:9-10 y a Romanos 10:13?  No tienes que seguir ese plan específico, puedes ir a Juan 3:16 o a Hechos 10:31. Los discípulos iban y predicaban que Cristo es el Salvador, que Cristo es el Señor y es el Mesías y en ningún otro hay salvación y en ningún hombre dado a los hombre podemos ser salvos solamente en el nombre de Cristo. Es lo que tú y podemos hacer.

Saulo estaba predicando y dice Hechos 9:21 Y todos los que le oían estaban atónitosCuando andabas en malos pasos la gente decía: “Sí, sí” y cuando te convertiste dejaste atónitos a todos y ahora dicen: “A este ¿que le pasó? Ya se le va a pasar, un día va a dejar las cosas de Dios.”

Cuando mi esposa fue salva dejó a todos atónitos. Antes vestía de negro, usaba drogas, tomaba, fumaba y un día se convirtió y la gente dijo ¿qué pasó? y hubo quienes decían: Ya se le va a pasar, va a pasar unos meses, unas semanas, en un año se le va a pasar.

Saulo estaba predicando y estaba llevando gente a los pies de Cristo y la gente no lo podía creer y la gente quería matar a Saulo y entonces los hermanos y los discípulos en el versículo 25 se reúnen y toman a Saulo y le bajaron por el muro en un canasta. Algo interesante es que la Biblia no dice los nombres de los discípulos, porque en ocasiones cuando hacemos la obra de Dios, ni siquiera necesitamos que nuestros nombres estén escritos porque Dios sabe cuando tú y yo hacemos la obra de Dios. No importa que la gente no lo sepa, Dios sabe cuando estamos haciendo su obra. 

Quizás los discípulos fueron con algunos otros más y les dijeron que Dios quería que Saulo siguieran predicando y fuera a otros lugares y provincias y que Dios tenía algo preparado para Saulo y para que fuera y predicara a los gentiles y quizás algunos dijeron: “no tengo tiempo”, “Estoy ocupado y no puedo apoyar,” Quizás hubo algunos que no apoyaron, quizás algunos de manera negativa dijeron: “No se va a poder.”

¿Sabes que en la obra de Dios necesitamos cristianos que tengamos fe en Dios, en vez de decir: No se va a poder? “Hermanos vamos a tener una conferencia” habrá hermanos que van a decir: “Sí pastor, vamos a tener la conferencia”, pero otros dirán: “No, no se va poder”. “Hermanos vamos a apoyar a más misioneros”, unos van a decir: “Sí, pastor vamos a hacerlo” pero otros dirán que no se va poder. 

Quizás había algunos que dijeron: “No se va poder”, “es muy noche no puedo apoyar”, “es muy difícil, no se va poder, se va a romper una cuerda”, “los judíos nos van a cachar, van a llegar y nos van a matar a todos, yo no puedo ir”. Pero hubo algunos discípulos que dijeron: “Sí se puede, yo si voy a apoyar”, “Yo me quedo al final de la cuerda”, “yo agarro la otra cuerda”, ”yo pongo la canasta.” Los muros eran de ocho hasta diez metros de alto, no era cosa sencilla. Estos hermanos se pusieron de acuerdo para apoyar a Saulo y eso representa la iglesia. Estos hermanos representan la iglesia sujetando una cuerda, un lazo en donde el misionero está bajando a las partes más recónditas, a los países más difíciles, en los lugares donde es difícil para nosotros llegar pero los misioneros están dispuestos para ir a Nepal, a India, a China, a Sudamérica, a Francia, al Norte de España, ellos están dispuesto y tú y yo estamos del otro lado sujetando la cuerda.

¿Qué pasa cuando dejas de sujetar la cuerda? Si tú y yo soltamos la cuerda los misioneros se van a caer, si soltamos la cuerda el misionero se va a desanimar, se va a tener que regresar del país en donde estaba porque la iglesia ya no le está mandando, ya no está orando, ya no está enviando más apoyo para la obra. ¿Cómo podemos sostener a los misioneros?

1. Sostén la cuerda – Orando

Nada anima más a un misionero que la oración. Cuando tú andas desanimado y alguien te dice que está orando por ti, ¿qué sientes? Hace años mientras estaba en el instituto bíblico estaba pasando unas semanas difíciles y un misionero me dijo: “Arturo, yo estoy orando por ti.” Yo no lo podía creer y gracias a Dios por la oración, cuando alguien ora por nosotros, cuando nosotros podemos orar por los misioneros y si hay alguna forma en que nosotros podemos sostener y apoyar la obra misionera es a través de la oración. No dejes de orar por los misioneros, no dejes de pedir por ellos y sus familias, no dejes de pedir por sus finanzas, para que sigan predicando la palabra de Dios, no dejes de pedir para que puedan ser sanados algunos de ellos, no dejes de pedir para que no se desanimen porque pueden llegar a desanimarse. Si supieras cuanto se puede llegar a desanimar un misionero. Ora por los misioneros para que no se desanimen, para que permanezcan y sigan adelante, que a pesar de que hay gente que se opone a la cruz de Cristo, hay gente que no conoce a Dios, hay gente que no se ha acercado a la palabra, hay gente que aun los quiere matar, oremos por ellos porque no sabemos cuando alguno de ellos está a punto de morir.

El hermano Neftalí López nos estaba contando de que llegaron a una casa y él estaba hablando con una señora y él le preguntó si quería recibir a Cristo y ella dijo que sí y se pusieron a orar y mientras oraban la esposa del hermano misionero se alejó un poco para tomar una foto de como estaba orando para poderla enviar a iglesias como nosotros, y la señora abrió sus ojos y vio que la hermana estaba a punto tomar una foto y empieza a gritar: ¡Ladrones, auxilio ladrones! El hermano se preguntó dónde estaban los ladrones y comenzó a llegar gente y se empezó a hacer una multitud y llegó el hijo de la señora sin camisa y con un machete a punto de matar al hermano Neftalí y solo fue la protección de Dios que salvó la vida del hermano Nefatlí, de su esposa y de sus tres hijos, pero él dice que en la República Dominicana la gente es muy receptiva, la gente los oye, no rechazan los folletos, de los diez años que han estado allí solamente unas nueve o diez ocasiones le han rechazado un folleto. En Puebla nos rechazan un folleto cada vez que salimos a ganar almas, pero hay que seguir adelante. 

Dice la palabra de Dios en el versículo 22 que a pesar de que la gente se oponía, Saulo se esforzaba. ¿Qué haces tú cuando te rechaza la gente? ¿Dices que ahora irás con más ganas, con más esfuerzo o dices que ya no vas a ir porque la gente no quiere escuchar? Cuando la gente y el diablo se oponen es tiempo de redoblar esfuerzos. Tenemos que echarle más ganas porque al diablo no le gusta que andes ganando almas, no le gusta que dejes el pecado y te acerques a Dios y crezcas en tu vida espiritual.

Cuando hay oposición esfuérzate más. Pablo mismo pidió en cinco ocasiones que oraran por él. Romanos 15:30 dice: Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, Pablo estaba pidiendo oración porque nada anima más a un misionero que la oración, y Pablo el gran misionero el cual pudiéramos decir que Dios lo quería mucho necesitaba las oraciones de los hermanos. Dice Efesios 6:18-19 “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;  y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,” Pablo pedía para que cuando él abriera su boca pudiera compartir de Cristo y hablar con denuedo. ¿Sabes qué es el denuedo? Es cuando estamos llenos del poder del Espíritu Santo más el conocimiento de las Escrituras y podemos predicar con más austeridad, con más fuerza el evangelio de Cristo y Dios quiere que no seamos cristianos tímidos sino cristianos que prediquemos con autoridad con denuedo, sin miedo, sabiendo que la predicación del evangelio es poder de Dios y Pablo decía oren por mí.

La tercera ocasión que Pablo pide oración esté en Colosenses 4:2-3 “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,” Pablo quería que oraran por él que se abriera puerta aun cuando él estaba preso, él decía que oraran para que la puerta se abriera y pudiera salir y predicar y continuar llevando el evangelio, no se quería quedar ahí y si se quedaba ahí les predicaría a los que estaban ahí, como en Filipos, Pablo y Silas cantaron y predicaron y Dios abrió puertas y el carcelero se quería matar y ellos le predicaron y fue salvo.

Dice 1 Tesalonicenses 5:25 Hermanos, orad por nosotros. Pablo pidió oración para que la palabra de Dios fuera predicada. 2 Tesalonicense 3:1 dice: Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. La petición de Pablo era que el evangelio a través de él pudiera ser predicado y la oración por nuestros misioneros debe de ser para que Dios use a los misioneros, para que la palabra de Dios pueda ser predicada. Hay que orar para que la palabra de Dios sea predicada, para que Dios proteja a los misioneros, para que Dios les de salud, para que no se desanimen, para que sigan adelante, por sus finanzas, por la construcción, por protección porque hay gente que odia la predicación de la cruz de Cristo.

¿Cómo podemos sostener a los misioneros? Una sola persona no lo puede hacer, pero si todos tomando esa cuerdas de la oración podemos sostener a los misioneros.

2. Sostén la cuerda – Ofrendando

Un misionero está en otro país que en muchas ocasiones no pueden trabajar en ese país y lo único que le sostiene son las ofrendas de parte de la iglesias de México que estamos enviando cada mes. Cada mes nuestra iglesia envía ofrendas a los misioneros, en los últimos cuatro meses hemos enviado ocho ofrendas, le estamos enviando de más ¡gracias a Dios! En pandemia Dios está usando a esta iglesia y Dios te está usando a ti. Cada envío es de aproximadamente $22,000; en este mes dimos casi $45,000; en estos últimos cuatro meses hemos dado casi $180,000 a la obra misionera. Dios está usando esta iglesia para enviar a los misioneros alrededor del mundo porque queremos sostener a los misioneros para que ellos sigan predicando, para que ellos sigan llevando el evangelio. ¿Habrá sido un desperdicio ese dinero? No, porque gente fue salva, gente conoció de Cristo. Si una sola persona hubiera conocido a Cristo habría valido la pena porque el valor de una persona no son $300,000 el valor del alma de una persona es mucho más que eso, es la sangre de Cristo y Cristo murió por ellos y podemos apoyar, ser parte de los que están sosteniendo la cuerda para que el misionero siga predicando el evangelio.

Filipenses 4:13-15 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.” Participar es apoyar, es sostener, es agarrar esa cuerda y dice el versículo bien hicisteis porque debemos de buscar las cosas que son buenas y algo bueno es sostener y participar y Pablo les dice que hicieron bien el participar. “Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; Hace treinta años misioneros mexicanos comenzaron a salir de nuestro hermoso país para predicar el evangelio a otros países. Uno de ellos fue el hermano Juan Alvarez, bisnieto o tataranieto de Juan N. Alvarez uno de los presidentes de México, él fue a predicar a España y cuando comenzó a visitar iglesias (y no había muchas iglesias) y las iglesias decían: “¿España? ¿Apoyarte? No, hermano. Mira, nosotros necesitamos apoyo, los americanos nos están apoyando y no te podemos apoyar.” Hace treinta, cuarenta, cincuenta años las iglesias de nuestro país estaban acostumbradas a recibir dinero de los E. U. y las iglesias no veían la gran necesidad de apoyar a los misioneros y ellos por fe se fueron al campo misionero muchas veces sin los fondos suficientes y muchas veces porque no habían suficientes iglesias. Hace treinta años en nuestro país eran contadas el número de las iglesias bautistas independientes fundamentales que estaban apoyando la obra misionera y entonces después de algunos años como que nos cayó el veinte y dijimos que así como habían llegado de E. U. a nuestros país, nosotros deberíamos de enviar a otros países. 

Pablo estaba hablando con la iglesia de Filipenses y les dijo que cuando él comenzó nadie más quería dar sino solo ellos, dándonos a entender que ahora había muchas más iglesias que estaban participando. Cuando fuiste salvo al principio no estabas apoyando pero ahora ya sabes que hay que apoyar la obra misionera y sostener la cuerda ofrendando para que más misioneros puedan ir. Quizás un día va a ser tu hijo o hija que va a dejar nuestro hermoso país para irse a otro y vas a decir que den porque tu hija está en China pero ahora ¿tú estás dando? porque ahora es el hijo de alguien más pero después puede ser tu hijo o tu nieto.

1 Corintios 16:1 dice: En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Había una manera y orden de hacer las cosas. De tal manera que Pablo dijo que cuando estuvieran recogiendo las ofrendas para enviar esos donativos la recogieran el día domingo, el primer día de la semana, el día del Señor, el Señor Jesucristo resucitó el día domingo y sí, se reunían todos los días de la semana pero el domingo era un día especial y se recogían esas ofrendas y cuando pasaba Pablo o alguien más esas ofrendas se podían llevar y podían seguir apoyando la obra misionera. 

Cada uno de nosotros debemos decir: quiero participar y sostener la cuerda. Hay algunos que Dios nos hizo más musculosos y que más fácilmente podemos sostener la cuerda pero si hubiera venido un niño y dijera que quisiera ayudar, él hubiera ayudado aunque no con tanta fuerzas, pero dice la Biblia que hay que ayudar con lo que tenemos. No podemos decir que vamos apoyar con cien mil pesos si nada más tenemos treinta pesos. Gracias a Dios por esa viuda pobre que dio dos blancas y dice la Biblia que dio de lo que tenía y los otros sacaban sus sacos de oro, pero el Señor Jesús dijo que ella había dado más que los que dieron sus sacos de oro porque Dios ve en proporción de lo que nosotros damos, Dios ve el esfuerzo y sacrificio.

3. Sostén la cuerda – Obedeciendo

Cuando Dios te llama al campo misionero puedes ser de ayuda y apoyo a los misioneros. Hechos 8:26 dice:  “Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.” Felipe fue obediente. Pablo dijo “no fui rebelde a la visión celestial” y  Dios mandó a Felipe al desierto, queremos ir a donde está bien, a donde no hay problemas, donde está bonito pero a veces Dios nos manda a Nepal, a India, a China. Hay un hermano que estuvo con nosotros el año pasado que quiere ir a Corea del Norte. 

Dice Hechos 16:10 “Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio. No solamente podemos apoyar y sostener a los misioneros, a través de la oración y de las ofrendas también podemos apoyar obedeciendo su llamado, yendo y apoyando físicamente al misionero. Jóvenes, no tienen que rendir sus vidas para ser misioneros pero pudieran ir un año o dos años a apoyar a un misionero. 

Una hermana del Instituto, la hermana White graduó de 72 años del instituto de donde yo estudié. Ella se fue a las Filipinas con un misionero y cuando llegó allá el misionero no dijo: “¡Ay hermana! ¿para qué viene?” No, es un apoyo y ayuda a un misionero cuando alguien más va y apoya, es de bendición.

Pablo lo hizo así. Dice en 2 Corintios 11:8 He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros. En otras palabras Pablo está diciendo “las iglesias que me han dado dinero como salario, no las he despojado para servir a ustedes, lo hice por amor, lo hice para ganar las almas, para ver gente salva y edificar sus vidas” y cuando vamos y enviamos a un joven y él obedece el llamado de Dios para ir y ser misionero, Dios ve eso.

Lo que estoy diciendo es que podemos sostener la cuerda, la cuerda de la oración, ponte a orar por los misioneros; la cuerda de la ofrenda misionera si no estás dando, da y puedes comenzar con poco o mucho lo que Dios ponga en tu corazón y también puedes sostener y apoyar cuando tú vas y llevas el evangelio y te rindes al Señor y le dices a él que quieres ser un representante de Cristo, un embajador yendo a otro lugares. Qué bendición cuando jóvenes y hermanos y hermanas van y entregan sus vida para servir a Cristo. Que Dios nos ayude a seguir sosteniendo la cuerda de los misioneros.

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