Alcanzando el corazón de nuestros hijos

Estuve leyendo un libro del pastor y consejero estadounidense Paul Tripp. Él ha escrito mucho sobre la crianza de los hijos y él tiene un libro que se llama 14 principios en el evangelio para los padres, leí ese libro y él menciona en un capítulo sobre nuestra  tendencia como padres de no obtener el corazón pero si querer controlar a nuestros hijos en diferentes maneras. Él puso estos ejemplos: Sarón es una madre que tiene una jarra y cada día que sus hijos se portan bien echa una moneda de 25 centavos y cuando se llena la jarra lleva a sus hijos a Mcdonalds para comer su cena favorita. ¿Ayuda al comportamiento? sí esa motivación va a ayudar a su comportamiento. Santiago tiene dos hijos jóvenes que compartían una recámara pero constantemente estaban peleando y él decidió sacar un prestamos de dos millones de pesos mexicanos y construir un cuarto extra para que cada quien pudiera tener su propia recámara. Añadió una recámara pero no cambió el corazón de nadie y él estaba controlando (ojalá) el comportamiento de los hijos. Rebeca es una madre que creó algo llamado “las cenas de silencio del día sábado”. Ella tuvo cuatro varones y cuando hay varones hay mucho caos y locura. Ella inventó el día en que los niños no podían hablar para que simplemente los papás pudieran disfrutar de un poco de quietud y silencio y resulta que después los hijos odiaban esa comida porque era un comida donde no podían expresarse y decir nada. Jeny estaba cansada de tantas peleas por el control de la televisión en su hogar, así que ella hizo un calendario específico para que cada niño tuviera el control de la tele y sí, ayudó su comportamiento, ayudó a organizar pero sabemos que todos estos métodos son solamente para cambiar el comportamiento y la conducta de nuestros hijos.

Jared era un joven que sus padres tenían solo reglas pero sin relación cercana y él confesó que él no pudo esperar el día que él iba a ser suficientemente maduro para salir de su casa y estar fuera del control de sus padres. Elizabeth odia la manera en que su mamá la hace vestir y en muchas casos cuando sale de casa, en su mochila hay otro cambio de ropa porque no le gusta el control de su mamá. No me tomen esto equivocadamente porque Paul Tripp comenta sobre esto y quiero también dar mi aprobación de lo que él dice. Él dijo esto: “No todo lo que estos padres están intentando están mal, estas cosas son buenas y positivas pero son incompletas. Todo el intento de controlar la conducta de nuestros hijos es bueno pero es incompleto. Nuestros hijos necesitan ser controlados absolutamente, pero ¿controlar el comportamiento de sus hijos será suficiente como meta? Absolutamente no.” Porque Salomón dice que más allá de la conducta hay un corazón y el padre sabio puede entender esto y no solamente usar diferentes métodos para controlar la conducta, pero va a tener como meta el alcanzar el corazón de sus hijos.

Proverbios 23:26 dice: Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.” La pregunta es esta: ¿Hay maneras prácticas que nosotros podemos empezar a tratar con los corazones de nuestros hijos? Sí. La Biblia revela que la vida cristiana no es mística es práctica. Hay pasos que podemos hacer para alcanzar los corazones de los hijos y tenlo por cierto que si haces estas cosas, Dios puede usar tus esfuerzos para alcanzar el corazón de tus hijos pero si ignoras esto y si solamente estás contento de cambiar la conducta lo puedes hacer, tienes dos opciones: Corazón y conducta. Pero yo no quiero cambiar solo la conducta sino que Dios cambie el corazón a través de mi ministerio a mis hijos porque cuando el corazón cambia también la conducta. Si vamos por el corazón obviamente con el tiempo la conducta va a cambiar pero si sólo usamos métodos carnales y egoístas para controlar la conducta eventualmente es posible tener conducta y no corazón y a veces ni conducta, después salen de casa todos rebeldes.

Entonces ¿Cuáles son los pasos?

1. Ver como necesitamos cambiar primero 

Dice Malaquías 4:6 El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.Necesita cambiar primero el padre. Tienes que verte diferente. Tu meta no puede ser que eres el dueño de tu hijo sino que tú eres un conducto de Dios que no puedes cambiar a tu hijo pero Dios te puede usar en tu ministerio de mentor como padre para la gloria de Dios a través del poder del Espíritu Santo para ver una transformación interna y duradera en el corazón y conducta de tus hijo.

2. Levantar en alto la ley de Dios 

Dice Salmos 19;7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;” Entonces ¿cuál es la herramienta que Dios usa para lograr una transformación muy profunda en un ser humano? Es su ley. Hay que levantar en alto la ley de Dios delante de los hijos porque es una ley que ni tú ni tus hijos pueden guardar y así verás tu necesidad de la gracia de Dios.

3. Pedir a Dios que nos dé sabiduría para distinguir la insensatez natural  y el pecado inmoral de nuestros hijos 

Proverbios 14:17 dice: El que fácilmente se enoja hará locuras; Y el hombre perverso será aborrecido. Mi meta es que tengas hijos que amen a Dios y que te aprecien pero tantos hijos crecen odiando a sus padres y podemos culpar al niño y decir que es un malagradecido, pero en un muchos casos tenemos que inspeccionar nuestro corazón y nuestra manera de tratar con nuestros hijos porque Salomón en su sabiduría nos dice  El que fácilmente se enoja hará locuras; Y el hombre perverso será aborrecido. Permíteme aplicar este versículo a nuestro rol como padres. Hay miles de momentos de inconveniencia que vas a enfrentar como padres y nosotros como padres tenemos una tendencia mala de atacar los errores y necesidades de nuestros hijos que nos son de molestia y ponernos al nivel de pecado. Por ejemplo como papá me encuentro diciendo cosas que nunca pensé que iba a decir a otro ser humano: “mi amor por favor no comas las crayolas”, “el papel es para pintar, no para la pared” y van a hacer cosas tontas y necias. Vas a ser mamá y vas a no solamente a lavar, secar y planchar toda la ropa para tus hijos para el día domingo, traerlos a la iglesia y en esta temporada de lluvia tus hijos de nueve y ocho años te van a ganar y van a estar fuera de la casa esperando salir para llegar a la iglesia y va a haber un charco ahí y van a patear un balón y el agua los va a salpicar y así va manchando toda esa ropa que tu gastaste tiempo en que estuviera limpia. Nuestros niños tienen un nivel de necedad pero se revela quienes somos nosotros cuando reaccionamos de una cierta manera ante esas cosas.

Mi mamá me cuenta la historia de que cuando era de 16 años, su papá había comprado un auto del año, entonces ella estaba manejando el auto y tuvo un choque. Mi abuelo estaba dormido porque trabajaba en el tercer turno. El choque ocurrió durante el día y él mismo estaba descansando para el otro día de trabajo y llegaron a la casa para decir: “Tu hija Elena chocó el auto” y su primera pregunta fue: “¿Está bien mi hija?” y dijeron que sí. Él dijo: “Bueno, yo puedo descansar y dormir, puedo conseguir otro auto pero no otra hija.” No me sorprende que mi abuelo tuviera el corazón de mi mamá. Cuando nuestros hijos no están a propósito revelándose en contra de nosotros o de Dios y ¿cómo es nuestra reacción? Si no lo pensamos la Biblia dice: El que fácilmente se enoja hará locuras; y muchos padres nunca reaccionaríamos de esa manera, diríamos “¿Dónde estaba tu cerebro? ¿por qué eres tan tonto?” Decimos cosas muy fuertes a nuestros hijos, cosas insultantes y abusivas y nosotros alejamos el corazón de nuestros hijos porque no distinguimos entre sus errores y entre sus pecados. Tenemos que atacar con nuestra disciplina el pecado que está en ellos, no tanto los accidentes.

Yo tengo niños pequeños y no pasa ningún día en que no caiga de la silla. Yo tengo mi computadora que no quiero que sea mi ídolo pero me fascina porque la uso para todo y gaste 1,100 dólares para comprarla y ayer estábamos sentados y mi hijo Hudson que tiene año y medio dejó caer la computadora. No quiero ser el hombre del versículo 17, no quiero ser el que le pega al niño y si lo hago dice la Biblia: Y el hombre perverso será aborrecido. No quiero que mis hijos tengan un padre muy fiel a la iglesia con buena doctrina pero fuera de control en su temperamento y muchos de nosotros justificamos nuestro coraje y decimos que es coraje santo. No, la mayoría de nuestro coraje es locura, es pecado y vas a atacando esos accidentes: la falta de coordinación de un niño pequeño, que tu niña está arreglada para ir a la iglesia y se cae y ensucia, esas cosas obviamente nos van a enojar en cierta manera pero el momento revela que realmente hay en nuestro corazón y por eso, creo que será muy importante hacer la oración que encontramos en Salmos 19:14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío. David está diciendo en este versículo: “Señor, mis palabras están conectadas con mi corazón, entiendo que tú eres la audiencia que escucha todas mis palabras y por favor ayúdame a que cuando yo hable en mi hogar, a mi esposa e hijos que mis palabras sean aceptables delante de ti.” David no podía hacer eso por eso dice: “Oh Jehová, roca mía, y redentor mío”. Dios es nuestro redentor, murió por nosotros y gracias a Dios que en el paquete de redención vino las herramientas en el Espíritu Santo para transformar nuestro corazón de ser un lobo a ser un cordero, de ser un iracundo a ser paciente, eso vino en el paquete de Cristo crucificado y ¿quien necesita ser cambiado primero? ¿Mis hijos? No, sino Kevin, y necesito ser un hombre de oración. 

Ahora, si una mamá le dice a su hijos: “Hijos, vamos a ir a la iglesia, sus ropas están limpias, no vayan afuera, quédense adentro.” Y si los niños van afuera y patean en el charco obviamente fue un accidente pero hay que darles, porque ellos se rebelaron en ese momento, pero cuando tiran el vaso de refresco y mancha toda la mesa y su ropa, eso es un accidente. Pídele a Dios que te ayude a distinguir entre su insensatez natural y el pecado inmoral en tus hijos. Mi meta es que no seas un padre aborrecible y tristemente muchos niños crecen y llegan a ser adultos y pensamos que porque nosotros olvidamos ese momento de abuso, pensamos que no existió, pero ellos si se acuerdan mucho de esos momentos y yo no quiero que seas un padre aborrecido sino un padre y madre que cuando sus hijos se levantan la llaman bienaventurada y que su esposo la alaba pero tristemente habrá muchas mujeres hasta a veces cristianas, que por sus reacciones carnales van a ser aborrecidas y yo no quiero eso para ti. Si no quieres ser el padre de la segunda parte de Proverbios 14:17 (aborrecido), no seas tampoco el padre que fácilmente hace locuras.

Hay que entregar el corazón a Dios cada mañana y decir: “Señor hoy es un día de entrenamiento para mis hijos, mis hijos están escuchando mis palabras, ellos observan mis reacciones y ayúdame a ser dirigido no por mi carne sino por tu Espíritu y que tú vivas a través de mi como mentor a mis hijos. Quiero ser como Cristo.” 

Es importante distinguir entre estas dos cosas: De su insensatez natural, accidentes, falta de coordinación y su rebeldía inmoral. Hay que acatar lo correcto y perdonar. La Biblia dice en Proverbios que el amor cubrirá una multitud de faltas y gracias a Dios que él es misericordioso.

Un hombre me dijo hace varios años: “Ahora que soy papá veo como Dios me trata como padre y así trato de tratar a mi hijos y mis hijos igualmente.” Eso es una tremenda manera de hacerlo. 

4. Dejar que los hijos respiren el aire del evangelio en el hogar

Dice Filipenses 1:27 Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, Pablo está diciendo aquí que nuestro comportamiento debe de reflejar el evangelio de Cristo y eso es bien importante porque hablamos ya de que tenemos que levantar en alto la ley de Jehová. La ley es luz y una luz solamente ilumina y revela lo sucio que es un cuarto, no es la escoba que recoge la suciedad pero bendito sea Dios que el evangelio limpia lo que la ley revela. La ley, las reglas nunca son la gran meta en el hogar, la ley en el programa de Dios siempre era con la motivación de guiar a la gente hacia la gracia de nuestro Señor Jesucristo. El Monte Sinaí debe guiarnos al Monte Calvario. Deja que tus hijos oigan del profeta Moisés pero deja que se enamoren de Cristo Jesús porque Moisés nos condena con su ley, pero Cristo nos justifica por su gracia a causa del evangelio. El evangelio ese gran mensaje que dice que somos culpables pero podemos ser hijos, que somos esclavos pero podemos ser libres, estamos destinados al infierno pero podemos ser herederos del cielo a través de estas buenas noticias de que Cristo murió, fue sepultado y al tercer día él resucitó. Nuestro hijos necesitan respirar en la casa el aire del evangelio.

El error que a veces cometemos en el cristianismo es pensar que el evangelio es nada más para el inconverso en el momento de la salvación y sí, el evangelio obviamente es para los inconversos “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” hablando de gente incrédula, pero en Filipenses el evangelio también es para nosotros como cristianos porque el evangelio nos enseña que somos débiles pero él es fuerte; el evangelio nos dice que no se trata de nosotros sino de él; el evangelio nos dice que nosotros podemos arruinar relaciones pero Cristo restablece las felaciones porque esa es la esencia del evangelio. Es un mensaje de reconciliación que Dios a través del evangelio en que su ira está aplacada y nosotros los pecadores somos perdonados para estar en unión con Dios en una relación cercana. El mensaje total del evangelio es un mensaje de perdón y de gracia y de relación cercana. Ahora esos si es el evangelio y yo no sé de ti pero yo y mi tendencia en mi carne no es tener buenas relaciones, es ser un iracundo, es ser un amargado y distanciar personas de mí por causa de mi coraje pecaminoso. Por eso, Pablo dice que nuestros comportamiento sea lo que es digno del evangelio.

Tenemos que dejar que nuestros hijos puedan respirar el aire del evangelio en nuestros hogares. Supongamos que tu hija de nueve años está en el mismo cuarto que tu hijo de cinco años y tu hijo es un chaparrito, su hermana es más grande que él y él está comiendo un dulce y de repente su hermana mayor le quita el dulce y se lo come. Obviamente algo grave acaba de pasar, pues tu hija es una ladrona, no le importan los sentimientos de su hermano, le ofendió y ¿cómo podemos dejar en ese momento dejar respirar el aire del evangelio? Primeramente a través de nuestra respuesta y nuestros consejos. En lugar de decir: “¿De quién era el dulce? ¿por qué lo haces enojar?” La respuesta según el evangelio en esto: “Mi amor, robar es el opuesto de lo que hizo nuestro Señor Jesucristo. Él vino a la tierra y dio y hasta dio su vida en la cruz para salvarnos a nosotros para extender su gran perdón hacia nosotros. Tus manos han hecho lo opuesto en lugar de dar tu has quitado, ¿Que vas a hacer tocante a esto?” ¿Viste la diferencia en lugar de gritar y decir de quién es el dulce? estás siendo muy diferente a Jesucristo. Y en el momento en que se revela el pecado es el momento para revelar el evangelio. Gracias a Dios que has sido muy eficiente como papá porque en el momento que revelas su defecto también ha revelado su remedio. No solamente en tus respuestas y consejos debes de revelar el evangelio y dejar que tus hijos respiren el aire del evangelio pero también en nuestro ejemplo. Tu esposa está bien cansada por estar con todos los deberes de la casa y si tú le traes una taza de café tu hija está viendo el evangelio vivido y ejemplificado y está viendo tu generosidad para con tu esposa. Nuestro hogar debe ser un centro del evangelio, si nuestros hijos solo escuchan el evangelio dentro de las cuatro paredes de las instalaciones de una iglesia, estamos cayendo de la misión que Dios tiene para nosotros.

El evangelio es para el inconverso pero también para nosotros todos los días y no solo es para dentro de la iglesia sino para nuestro comportamiento. Cuando vas a la iglesia con tus  hijos y ven que has trabajado duro y cuando se pasan las ofrendas tú eres generoso, estás con un comportamiento digno, eres salvo por un Cristo generoso, vas a ser generoso también con otros y tus hijos ven todo eso y eso es un comportamiento digno del evangelio.

En tu madurez cristiana tú necesitas todavía el evangelio no para ser salvo sino para recordar que el evangelio es el mensaje esencial de una cosa muy importante: No puedes pero él puede. El evangelio es tú eres débil pero él es fuerte; tú eres pecador, pero él es salvador; tú eres sucio, pero él es limpio, ese es el mensaje del evangelio. El problema con cada uno de nosotros es que después de ser salvos tomamos discipulado y vamos creciendo pero nuestra tendencia como en Gálatas, es empezar la vida cristiana por fe enfocado en el evangelio y luego con el tiempo vestirnos bien, portarnos bien, cantar bien en la iglesia, enseñar todos los domingos como maestro o predicador y olvidar la esencia de todo el mensaje que estamos predicando, que esto no se trata de nosotros, somos débiles y necesitamos de él desesperadamente. 

Nuestra tendencia es confiar en nuestra carne y pensar: “yo sé hacer esto”, “gradué de un instituto”, “nadie me puede reprender” y eso es un anti evangelio, es un evangelio falso que predicamos a nosotros todos los días. La esencia del evangelio es que nosotros no podemos pero él sí y debemos recordar esto todos los días entre las frustraciones, entre la locura y el caos de tener niños pequeños debemos recordar de la muerte, sepultura y resurrección de nuestro Señor Jesús y cuando empezamos a tratar a nuestros hijos para que puedan respirar el aire del evangelio esto es tan libertador no solo para nuestros sino también para nosotros. 

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